miércoles, 5 de diciembre de 2012

Políticas públicas de la economía verde - I

En la actualidad, las condiciones son notablemente propicias para la economía marrón (o del carbono) prevaleciente, la cual, inter alia, depende excesivamente de la energía procedente de los combustibles fósiles. Por ello, si pretendemos realizar la transición hacia una economía verde, se requiere crear condiciones conducentes para ello, a saber: 
1. Aspectos normativos que regulan la producción; 
2. Políticas energéticas; 
3. Apoyos, subsidios e incentivos nacionales para transitar hacia una economía verde; 
4. Marco jurídico e institucional que promueva la adopción de una economía verde; y 
5. Adopción de protocolos comerciales y de ayuda que efectivamente sustenten la transición hacia una economía verde.
El PNUMA señala que los responsables de la política económica a nivel nacional están en el centro neurálgico de las decisiones, si se pretenden crear las condiciones propicias para que se produzcan mayores inversiones en la transición hacia una economía verde; para ello, recomienda lo siguiente: 1. Las regulaciones, las normas y los objetivos son clave para dirigir a los países hacia el desarrollo de estrategias que lleven a adoptar una economía verde. Sin embargo, se debe permitir que los países en desarrollo avancen a su propio ritmo, respetando sus objetivos de desarrollo, sus circunstancias y limitaciones. Los países desarrollados, por su parte, tienen un papel fundamental en el desarrollo de habilidades y capacidades en los países en desarrollo, así como en la creación de un mercado internacional y de una infraestructura legal que promueva la economía verde. 
2. Utilizar argumentos económicos para defender un cambio en la inversión, tanto pública como privada, que permita transformar sectores clave para el enverdecimiento de la economía mundial. El PNUMA señala que los empleos creados en los sectores verdes compensan a los que se pierden en la transición hacia una economía verde. 
3. Demostrar que una economía verde puede reducir la pobreza persistente en el marco de una serie de sectores importantes: agricultura, silvicultura, agua dulce, pesca y energía. La silvicultura sostenible y las prácticas agrícolas amigables con el ambiente ayudan a preservar la fertilidad del suelo y los recursos hídricos en general, lo que garantiza la sustentabilidad de la producción en el largo plazo.

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