martes, 27 de septiembre de 2016

La OMC reduce su previsión de crecimiento para el comercio mundial

La Organización Mundial del Comercio (OMC) rebajó drásticamente este martes sus previsiones sobre el comercio mundial y advirtió que en 2016 el crecimiento será el más lento desde la crisis de 2008, una situación "grave" que debe servir de señal de alarma.

En abril la organización auguraba un crecimiento del 2,8% este año pero en sus nuevas previsiones de este martes sólo prevé una subida del 1,7%. "La drástica desaceleración del crecimiento del comercio es un asunto grave y debemos tomarlo como una llamada de atención", dijo el director general de la OMC, Roberto Azevedo, en un comunicado.

Los economistas de la organización atribuyen el freno a una caída más importante que la prevista del comercio de mercancías en el primer trimestre del año (-1,1%) así como una recuperación más débil de la esperada en el segundo trimestre (+0,3%).

En particular la organización cita la ralentización del crecimiento del Producto Interior Bruto y del comercio en economías en desarrollo como China y el Brasil, pero también en Norteamérica.

La OMC, que para 2016 prevé un aumento del PIB real del 2,2%, también está preocupada por el debilitamiento de la proporción entre comercio y crecimiento.

En los años 1990 y 2000, el comercio mundial aumentaba dos veces más rápido que el PIB. Pero este año el volumen de intercambios comerciales aumentará más lentamente que el PIB mundial.

"Es especialmente preocupante la creciente oposición a la globalización. Tenemos que asegurarnos de que todo esto no se traduzca en políticas equivocadas que puedan agravar aún más la situación", dijo Azevedo.

Entre los factores que explican el freno están, según la OMC, el aumento del porcentaje de importaciones en la demanda de bienes, la ausencia de liberalización del comercio, el aumento del proteccionismo "y posiblemente el papel cada vez más importante de la economía digital y el comercio electrónico".

Según Denis Ferrand, del instituto COE-Rexecode, la contracción del comercio mundial no es necesariamente una consecuencia del proteccionismo sino el resultado de la dinámica económica de cada país.

El freno del comercio mundial "está muy concentrado geográficamente, sobre todo en las economías asiáticas", indica, y en países como China el crecimiento se basa ahora más en la producción de bienes industriales que en otras actividades, como los servicios.

Según Ferrand, en países como Rusia o Brasil la caída de importaciones y exportaciones es consecuencia de la contracción del PIB.



Incertidumbre sobre el Brexit

La debilidad de los intercambios mundiales podría seguir en 2017 y la OMC auguró este martes un crecimiento entre el 1,8% y el 3,1% para el año que viene, frente a su previsión anterior del 3,6%.

"Desde que se publicó la previsión de la OMC de abril de 2016 se han materializado varios de los riesgos importantes que se habían señalado, en particular un período de turbulencias financieras que afectó a principios de año a China y otras economías", indica la organización.

Al mismo tiempo la OMC apunta a algunas señales positivas para el segundo semestre, entre ellas el aumento del tráfico en los puertos o el aumento de exportaciones en Estados Unidos.

Pero antes de que acabe el año sigue habiendo elementos de incertidumbre como la volatilidad financiera, el auge de la "retórica contraria al comercio" y los efectos potenciales de la consulta del Brexit en el Reino Unido, indica la organización

domingo, 25 de septiembre de 2016

La trampa del crecimiento del comercio mundial

La Organización Económica de Cooperación del Desarrollo (OECD, por sus siglas en inglés), en su informe del 21 de septiembre sobre la evolución del producto y del comercio mundial, en especial de los países avanzados, Interim Economic Outlook, ha puesto énfasis no sólo en la fuerte desaceleración en el crecimiento del producto mundial, sino también en la excepcional debilidad del comercio mundial.

Se estima que para 2016 y 2017 el PIB mundial continúe creciendo, como lo hace desde 2012, a una tasa modesta en torno al 3% anual, como se observa en el gráfico 1, por debajo del promedio alcanzado entre 1995 y 2007 y del 4% registrada en 2011. Es decir, serán siete años de lento crecimiento.

Para 2016 se estima que el PIB mundial crezca al 2,9%, un poco menos que el 3,1% alcanzado en 2015; para subir a una tasa de 3,2% en 2017. Es decir, se trata de pequeñas variaciones más o menos, pero lo cierto es que la economía global seguirá estando en la trampa del crecimiento lento.

La preocupación de la OECD es por los llamados países adelantados pero que están atrasados en su crecimiento, puesto que Estados Unidos, pese a que éste es un año electoral, crecería a una tasa de 1,4%, inferior a la alcanzada en 2015 del 2,6%, es decir, más de un punto porcentual menos. Y en el área del Euro se pronostica un 1,5% este año, después del crecimiento del 1,9% en 2015. La economía japonesa, con su Abenomics por su primer ministro, seguiría con su crecimiento cercano a cero, con un 0,6% en 2016 casi similar al 0,5% del registrado en 2015, como se observa en el gráfico 1.

La que sigue, pese a todo, en niveles más altos de crecimiento es la economía de China con una desaceleración programada desde 6,9% en 2015 a 6,5% para este año y 6,2% para 2017, como se aprecia también en el gráfico 1.

De forma simultánea al lento crecimiento del producto, el volumen del comercio mundial cayó en el primer trimestre de 2016 y, aunque se recuperó en el segundo (como se observa en el gráfico 2), se estima que su crecimiento -a tasas anormalmente bajas- será menor que el del producto mundial a diferencia de periodos pasados; antes de la crisis de 2008 su tasa de crecimiento era dos veces la del producto mundial y en 2011-2015, una y media veces.

El crecimiento del comercio por encima del producto mundial era un indicador de una globalización intensiva en comercio (exportaciones más importaciones respecto al PIB), donde una proporción mayor del producto se destinaba a satisfacer la demanda externa y una mayor participación de las importaciones contribuía a la disponibilidad de bienes y servicios en una economía.

Hay varias razones de esta débil demanda mundial, desde factores estructurales, como la baja inversión fija en relación al PIB, hasta cíclicos, como la desaceleración resultante de la crisis financiera y la recesión de economías exportadoras de commodities. Sin embargo, el informe de la OECD resalta el rol significativo de dos mitos de la globalización en la desaceleración del crecimiento del comercio mundial como son: la reversión de la liberación comercial y el debilitamiento de las cadenas globales de valor, es decir, de las grandes fábricas mundiales como Estados Unidos, Europa y China.

La liberación del comercio se ha detenido y hay signos del aumento del proteccionismo. Esta respuesta es similar en crisis pasadas y en la crisis financiera que fue seguida de una depresión del comercio mundial. Empero, la OECD no analiza las fuertes depreciaciones cambiarias de las economías emergentes que han generado reacciones proteccionistas con aumento de aranceles y restricciones a las importaciones.

El dinamismo de las cadenas globales de valor, que se refiere a la creación de valor agregado en el comercio mediante las importaciones de bienes intermedios y servicios, después de 20 años de expansión parece haberse revertido en 2011-2015, principalmente en la cadena asiática -China (4%), Japón (2%) y Australia (2%)-, lo que sería un indicador de la reversión de la integración del comercio.

Por tanto, es importante monitorear oportunamente el difícil entorno internacional por sus implicaciones en economías con alto grado de apertura al comercio, como la boliviana.

*El autor es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.

La marea de la globalización se revierte a paso acelerado

¿Se ha revertido la marea de la globalización? Ésta es una cuestión de vital importancia. La respuesta está estrechamente relacionada con el estado de la economía mundial y con la política de Occidente.

La migración plantea problemas bastante específicos. La era de la globalización no estaba acompañada de un compromiso general en pro de la liberalización de los flujos de personas. Por esta razón voy a concentrarme en los flujos comerciales y de capital. La evidencia en estas áreas parece completamente clara. La globalización ha llegado a un estancamiento y, en algunas zonas, está dando marcha atrás.

Bajo crecimiento del comercio

Un análisis del Peterson Institute for International Economics indica que los índices de comercio mundial en relación con la producción no han tenido cambio alguno desde 2008, haciendo que éste sea el más largo período de un estancamiento tal desde la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con Global Trade Alert, incluso el volumen del comercio mundial se estancó entre enero de 2015 y marzo de 2016, aunque la economía mundial continuara creciendo. El saldo de activos financieros transfronterizos alcanzó el 57% de la producción mundial en 2007, cayendo a 36% en 2015. Por último, las entradas de inversión extranjera directa (IED) se han mantenido muy por debajo del 3,3% de la producción mundial alcanzado en 2007, aunque el saldo sigue aumentando, aun lentamente, en relación con la producción.

Por lo tanto, el impulso hacia una mayor integración económica se ha estancado y en algunos aspectos se ha revertido. La globalización ya no está impulsando el crecimiento mundial. Si en efecto este proceso está llegando a su fin, o incluso está dando marcha atrás, no sería la primera vez desde la Revolución Industrial, a principios del siglo XIX. Durante una era de imperios, a finales del siglo XIX, se produjo otro período de globalización.

La Primera Guerra Mundial puso fin a este período, y la Gran Depresión lo destruyó. Uno de los principales enfoques de la política económica y exterior de EEUU después de 1945 fue recrear la economía mundial, pero esta vez entre Estados soberanos y guiada por instituciones económicas internacionales. Si Donald Trump -quien ha acogido el proteccionismo y ha denigrado a las instituciones globales- fuera elegido presidente en noviembre, representaría un repudio de un eje central de la política estadounidense de la posguerra.

Oportunidades agotadas

Teniendo en cuenta los antecedentes históricos y las actuales políticas comerciales, sobre todo en EEUU, es natural preguntarse si lo mismo pudiera ocurrir a la época más reciente de la globalización. Eso nos exige que comprendamos las causas.

Parte de la razón de la desaceleración es que muchas oportunidades se han, si no agotado, disminuido radicalmente. Por ejemplo, cuando casi toda la producción de manufacturas de mano de obra intensiva se ha ido de los países ricos, el crecimiento comercial de dichos productos cae por ende. Del mismo modo, cuando el auge de inversión más grande en la historia del mundo, el de China, se ralentiza, lo mismo ocurre con la demanda de numerosas materias primas. Eso va a afectar tanto sus precios como sus cantidades. Una vez más, el fin del más grande auge de crédito mundial de la historia seguramente conducirá a una disminución de las participaciones de activos financieros transfronterizos. Por último, después de décadas de IED, una serie de empresas habrá aprovechado la oportunidad y habrá tenido éxito o, en importantes casos, habrá fracasado.

Sin embargo, ésta no es la historia completa. La liberalización del comercio se ha estancado y se puede observar un constante aumento de las medidas proteccionistas. La crisis financiera trajo consigo medidas reguladoras, muchas de las cuales están destinadas a frenar los flujos financieros transfronterizos. Es probable que el aumento del sentimiento xenofóbico y la ralentización del comercio reduzcan el crecimiento de la IED. En resumen, las políticas son menos favorables.

Y el sector de la política tampoco favorece a la globalización. Una vez más, EEUU es la parte central de la historia. Trump es, sin duda, el candidato a la presidencia de EEUU más proteccionista desde 1930. Pero, de manera reveladora, Hillary Clinton -una de las creadoras del "giro hacia Asia” de EEUU- actualmente está en contra del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) del que alguna vez fuera una gran defensora. El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés), que se está negociando entre EEUU y la Unión Europea (UE), se encuentra ahora en serios problemas. La ronda de negociaciones comerciales multilaterales de Doha está moribunda. Y, sobre todo, importantes segmentos del público occidental ya no creen que el aumento del comercio los beneficie. La evidencia reflejada en los ingresos reales relativos y en el ajuste al aumento de las importaciones le proporciona cierto apoyo a este escepticismo.

Estancamiento

En el mejor de los casos, la globalización se ha estancado. ¿Es posible que hasta pudiera dar marcha atrás? Sí. Requiere la paz entre las grandes potencias. Algunos también argumentan que requiere una potencia hegemónica: el Reino Unido antes de 1914 y EEUU después de 1945. En un momento de deficiente desempeño económico en los principales países de altos ingresos, de aumento de la desigualdad, y de grandes cambios en el equilibrio de poder global, otro colapso seguramente puede ser posible. Consideremos el impacto de cualquier combate entre EEUU y China sobre el mar de China Meridional, aunque tal calamidad sería aterrorizante por mucho más que sus estrechos efectos económicos.

El estancamiento de la globalización ¿es importante? Sí. La era de la globalización ha presenciado la primera caída en la desigualdad global de los ingresos de los hogares desde principios del siglo XIX. Entre 1980 y 2015, el ingreso real promedio mundial aumentó en un 120 por ciento. Las oportunidades que ofrece la globalización son vitales. Nuestro futuro no puede consistir en ensimismarnos, aislándonos los unos de los otros.

El profundo fracaso radica en no haber asegurado que las ventajas fueran más equitativamente compartidas, en particular en las economías de altos ingresos. Igualmente deplorable fue el fracaso en proteger a los adversamente afectados. Pero no podemos detener el cambio económico. Además, el impacto del aumento de productividad y de nuevas tecnologías sobre los empleos y sobre los salarios ha superado con creces el del aumento de las importaciones. La globalización no debe convertirse en el chivo expiatorio de todos nuestros males.

Sin embargo, ahora se ha estancado, al igual que las políticas que la impulsaban. Podría revertirse. Sin embargo, incluso un estancamiento frenaría el progreso económico y reduciría las oportunidades de los pobres del mundo. Llevar la globalización hacia el futuro requiere unas políticas domésticas y extranjeras diferentes a las del pasado. El futuro de la globalización depende de una mejor gestión. Pero, ¿eso sucederá? Por desgracia, no me siento muy optimista al respecto.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Obreros argentinos declaran huelga general



La central obrera CGT, mayoritaria de Argentina, aprobó realizar la primera huelga general contra la política económica y salarial del Gobierno de Mauricio Macri, pero aún sin fecha definida, anunció ayer uno de sus líderes, Juan Carlos Schmid "Está decidido un paro de 24 horas. Aún no tenemos la fecha. La economía no arranca y pasaron ya siete meses con caída del consumo", dijo Schmid, en rueda de prensa. Los sindicatos, controlados por la oposición peronista, reclaman la reapertura de negociaciones salariales

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Medio millón de latinos no puede enviar dinero



El 25 % de los más de 2,3 millones de inmigrantes latinoamericanos que viven en España cobra menos de 600 euros (670 dólares) mensuales, por debajo del salario mínimo, y casi medio millón de ellos no puede enviar dinero a sus países de origen para ayudar a sus familias.

Son algunas de las conclusiones del estudio "Remesas e inclusión financiera. Análisis de una encuesta de migrantes de América Latina y el Caribe en España", presentado este miércoles en Madrid y realizado por la consultoría Novadays bajo el liderazgo del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El informe destaca que la capacidad de ahorro de la población latinoamericana "es limitada", puesto que la reciente crisis económica que ha vivido España les "ha golpeado con mayor crudeza frente a la nativa".

De manera que, a la ya "tradicional concentración" en puestos poco cualificados, se suma "la dificultad para encontrar empleo".Según el estudio, el 22 % está desempleado y de los que trabajan, el 60 % lo hace en empleos poco cualificados, según se desprende de las 2.000 entrevistas con las que se realizó la investigación.

No obstante, el 69 % de los emigrantes de origen latinoamericano que vive en España envió dinero a familiares en 2015, veinte puntos más que en 2007.

Según los investigadores, esto se explica porque la crisis económica provocó un "retorno selectivo" e hizo que regresaran a sus países muchos de los ciudadanos latinoamericanos que perdieron su empleo en España.

Según explicaron durante la presentación del estudio, el monto total de las remesas se redujo entre el 3 y el 7 % desde el comienzo de la crisis económica en 2008, pero mejoraron en 2015, una tendencia al alza que vaticinan que se consolidará al término de este año.

Los entrevistados proceden de Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana, según se explica en el informe.
De ellos, colombianos y dominicanos son los colectivos con mayor probabilidad de enviar dinero a sus familias, en torno al 75 %, frente a los ecuatorianos y paraguayos, cuyo porcentaje se reduce al 65 % y 69 %, respectivamente.

El emigrante que tiene más posibilidades de enviar dinero es un ciudadano de entre 30 y 45 años, que lleva más de diez años en España, empleado y con bajo nivel de instrucción.

La cantidad media anual de las remesas asciende a 1.000 euros (1.115 dólares), repartidos en hasta seis envíos, aunque existen picos que coinciden con fechas señaladas como Navidad o el día de la madre.

Latinoamérica necesita de nuevas teorías económicas



En la última década, los Gobiernos de Latinoamérica han llevado adelante políticas que se han visto reflejadas en una distinta redistribución de los ingresos, inclusión e impacto social. Este escenario demanda de nuevas teorías que expliquen y refuercen estas políticas económicas de la región, basadas en las nuevas formas de desarrollo de los países latinoamericanos.

En esa línea, los más destacados investigadores, académicos y pensadores del ámbito económico de la región se reunirán en Cochabamba el próximo mes para contribuir al análisis de las políticas públicas que apoyan el crecimiento de los países de la región, la inclusión y la superación de las limitaciones actuales.

En este congreso, se discutirá el balance del pensamiento económico latinoamericano a partir del enfoque heterodoxo de la economía de sus participantes.

Lo que se busca idealmente es la autonomía teórica, es decir, nuevas teorías económicas a partir de las propias capacidades de la región como respuesta a los procesos económicos que tuvieron lugar en Latinoamérica.

Es por esta razón que la formación de un nuevo pensamiento económico es el reto para afianzar los procesos de cambio sostenibles que viven países de la región con la formación de un nuevo pensamiento económico, responsabilidad que recae en economistas, académicos, investigadores y estudiantes.

Con este motivo, la Asociación del Pensamiento Latinoamericano (APEL) y el Banco Central de Bolivia (BCB) junto a la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”(UCB) Unidad académica Cochabamba han organizado el segundo congreso denominado “Balance del Pensamiento Económico Latinoamericano, que tendrá lugar los días 27 y 28 de octubre de este año.

Primer congreso

El primer congreso APEL realizado en 2015 en Buenos Aires (Argentina), analizó líneas de investigación relacionadas con empleo y desarrollo como ejes del pensamiento económico latinoamericano, es decir, deuda externa y flujos de capitales como condicionantes externos al crecimiento en América Latina; ciudad, espacio y desarrollo económico; dilemas de la estructura productiva en la región; economía social y economía popular en América Latina; recursos naturales y energía, empleo y desigualdad en América Latina y acuerdos regionales de comercio en el nuevo orden geopolítico mundial.

Asimismo, se realizaron paneles de discusión en temas como América Latina frente a la crisis del capitalismo financiero global y las perspectivas macroeconómicas globales y sus efectos sobre américa latina. En esa ocasión también se realizó el homenaje a la trayectoria de Theotonio dos Santos por sus aportes al desarrollo de un pensamiento autóctono en América Latina con sus escritos sobre la Teoría de la Dependencia y las Asimetrías Estructurales en América Latina.



SIMULTÁNEO

El Congreso de la Asociación del Pensamiento Latinoamericano (APEL), previsto para octubre próximo en Cochabamba, contará, además de los temas centrales, con sesiones paralelas.

En estas sesiones se analizarán tres temas: El rol del Estado en el control y mitigación de las crisis económicas, para la consolidación del pensamiento económico latinoamericano” con la participación de los Dignatarios de Estado de Bolivia y el Ecuador.

También se premiará a los autores de los trabajos de investigación más destacados en la gestión a cargo del presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Marcelo Zabalaga, y del presidente de APEL, Demian Panigo.



PARTICIPANTES DEL CONGRESO APEL

El II Congreso de Asociación del Pensamiento Latinoamericano (APEL) programado para octubre próximo en la UCB-Cochabamba, denominado “Balance del Pensamiento Económico Latinoamericano”, busca analizar temas como “Reemergencia ortodoxa o consolidación de un nuevo pensamiento económico latinoamericano”, con la participación personalidades como Theotonio dos Santos (Coordinador de la Cátedra y Red Unesco y de la Universidad de Naciones Unidas sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible; Alfredo Serrano (Director Ejecutivo del Celag) y autoridades nacionales; “Desarrollo de América Latina: El rol de los recursos naturales, la innovación y la industria” con la participación de Mónica Bruckmann Universidad Federal de Río Janeiro), Martín Guzmán (Universidad de Negocios de la Universidad de Columbia) y Fernando Porta (Director Académico del Ciecti).

Otro tema destacado dentro del análisis en este evento es: “Difusión, desarrollo y formalización del pensamiento heterodoxo y ortodoxo en el ámbito académico y de formulación de políticas” con la participación del ministro de Economía y Finanzas de Bolivia, Luis Arce; el exministro de Economía de Argentina Axel Kicillof y el exsecretario de Economía y Finanzas de Uruguay Pedro Buonomo de León.



* El autor es coorganizador del congreso APEL.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Deuda china se dispara y temen una crisis bancaria



El nivel récord de la deuda en China en el primer trimestre del año es alarmante y podría desatar una crisis bancaria en la segunda economía mundial, con consecuencias más allá del gigante asiático, advierte el Banco de Pagos Internacionales (BIS).

La brecha entre el nivel de crédito y el Producto Interior Bruto (PIB), un indicador clave de la deuda, alcanzó un 30,1% en el primer trimestre del año, un nivel récord, advierte el BIS un informe publicado el domingo.
Este indicador mide la tendencia a largo plazo de la relación entre PIB y la deuda de un país determinado.

En el caso de China, el porcentaje del primer trimestre es muy superior al 10% a partir del cual se considera que el sistema bancario está en riesgo, indica esta institución apodada el "banco central de los bancos centrales" y que también analiza el panorama financiero mundial.

El estudio del BIS analiza la deuda en 41 países, entre ellos Estados Unidos, Grecia y el Reino Unido. China es el país con la deuda más importante.

La institución, con sede en Basilea (Suiza), otorga además a China una "señal roja", que alerta de la posibilidad de una crisis en los próximos tres años y advierte de que el rápido aumento del crédito podría "sembrar las semillas" de crisis futuras.

Las autoridades de Pekín están intentando estimular el débil crecimiento de la economía china, la segunda del mundo, fomentando el crédito barato a tasas bajas.

China está en plena transición entre un modelo económico basado en inversiones públicas y exportaciones y otro que cuenta con el consumo como motor de crecimiento.

Pero los analistas creen que esta estrategia aumenta el riego de créditos insolventes.

El año pasado la deuda china fue de 168,48 trillones de yuanes, el equivalente del 249% del PIB del país, según una estimación de la Academia China de Ciencias Sociales, un 'think tank' del gobierno.

En agosto los cuatro principales bancos de país anunciaron un importante aumento de los créditos dudosos (con riesgo de insolvencia) en la primera mitad del año. Y poco antes el regulador de la banca china ya había advertido que en los últimos tres años los bancos han cancelado 300.000 millones en créditos tóxicos por considerarlos incobrables.