miércoles, 9 de agosto de 2017

Ecuador vende su avión y autos por la crisis económica

“La situación económica requiere de medidas de austeridad”, la venta inmediata de los “automóviles de lujo del Gobierno” y la reducción del 10% en los salarios de los funcionarios de mayor nivel. Además se venderá el avión presidencial, dijo Lenin Moreno.



El expresidente ecuatoriano Rafael Correa tildó de “demagógicas e incompetentes” las decisiones de su sucesor, Lenín Moreno, luego de que éste dispusiera vender uno de los dos aviones presidenciales, inmuebles y automóviles de lujo en poder del Estado y bajar 10% el salario de altos funcionarios para capear la mala situación económica del país. Moreno dio a conocer estas medidas a través de un mensaje televisivo difundido la noche del lunes. Posteriormente, el mandatario agradeció “la comprensión de los servidores públicos de nivel jerárquico superior. Ustedes son los primeros en saber que su aporte para sortear la crisis es un gesto patriótico y solidario”. Argumentó que con el dinero que se recaude se impulsará su propuesta de campaña de construir 325.000 viviendas en cuatro años, más de la mitad sin costo para los futuros propietarios y el resto con una mínima cuota mensual. Moreno ha reconocido que la situación económica en que encontró el país es “crítica”, por lo que es necesario poner en marcha acciones de austeridad como la reducción del gasto público. Correa, quien actualmente vive en Bélgica después de gobernar Ecuador por más de diez años, replicó en Twitter: “¡Pura demagogia e incompetencia! Las medidas para enfrentar la crítica situación económica (en realidad, para pagar sus promesas de campaña y oscuros pactos políticos) es vender un avión presidencial, los “autos de lujo”, y los bienes de INMOBILIAR”. Además destacó: “que no sacrifiquen el avance del país por sus odios”, y cuestionó “¿cuándo empezarán a trabajar y se dejarán de mentiras y payasadas?... Recuerden: el cinismo, la traición y la mediocridad serán efímeros”. Correa, antiguo amigo de Moreno y compañero del partido de gobierno Alianza País, había dicho poco antes de dejar el poder que “la mesa queda servida” al destacar la buena marcha de la economía, pero según Moreno los hechos muestran algo diferente. Moreno asumió el poder el 24 de mayo para un periodo de cuatro años y todo apuntaba a que daría continuidad a la gestión de Correa, de quien fue vicepresidente, pero en las últimas semanas han surgido discrepancias y enfrentamientos a través de mensajes en redes sociales entre el exmandatario y el actual gobernante.

martes, 8 de agosto de 2017

China quiere un TLC con el Mercosur

El consejero económico y comercial de la embajada de la República de China en Uruguay, Zhou Quan, dijo ayer que el país asiático tiene “intenciones de negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Mercosur y Uruguay”..

Con respecto a la posibilidad de un TLC entre el gran país oriental y el pequeño suramericano, el diplomático destacó que “el Gobierno chino siempre tiene una actitud muy positiva y abierta para suscribir un tratado que pueda promover aún más nuestras relaciones comerciales y económicas con el Uruguay”.

“El tema es que Uruguay también es parte del Mercosur, entonces, dentro de ese bloque tiene que cumplir algunas condiciones o suscribir algunos documentos con ellos para posibilitar un TLC”, explicó Zhou Quan, quien participa de la apertura del Seminario “Cooperación Técnica y Económica de China y su política exterior”.

En relación con esta situación, el representante chino concluyó que existen dos posibilidades “o que se dé una negociaciones entre Mercosur y China o avanzar (un TLC con) Uruguay, pero con el respaldo de los otros países miembros”.

Por su parte, el director de la Región Asia, África y Oceanía del Ministerio uruguayo de Relaciones Exteriores, Alberto Fajardo, resaltó la posibilidad de un TLC al señalar que “el deseo de todos los socios del Mercosur es el de, eventualmente, firmar un acuerdo comercial con China”.

Fajardo, asimismo, dijo que en Uruguay hubo “el deseo de establecer y firmar un acuerdo de libre comercio (con China)”, pero que éste “se ha debido postergar un poco porque es un tema que va a haber que coordinarlo con nuestros socios en Mercosur”.

lunes, 7 de agosto de 2017

Desarrollo de la economía global se afianza



La economía global se mantiene en “buen camino” y afianza su recuperación, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), que mantuvo la previsión de crecimiento mundial del 3,5% en 2017 y del 3,6% en 2018.

La institución señaló, al actualizar el informe de abril sobre perspectivas de la economía mundial, que los datos de crecimiento del primer trimestre del año fueron superiores a los esperados, en especial en economías emergentes y en varias de la zona euro.

“La recuperación del crecimiento global que proyectamos en abril se mantiene con pie firme. No hay dudas acerca de que la economía mundial está ganando ímpetu”, dijo al presentar el documento el director de Investigación del FMI, Maurice Obstfeld.

De acuerdo con el FMI, los indicadores del segundo trimestre “apuntan al afianzamiento ininterrumpido de la actividad mundial”, en concreto mediante la expansión del comercio internacional y de la producción industrial, superior a las tasas de 2015 y 2016.

Aunque la proyección de crecimiento global para los dos próximos años supera el 3,2% estimado para 2016, el FMI señaló que éste es inferior a los promedios anteriores a la crisis, sobre todo en economías avanzadas y las emergentes exportadoras de materias primas. En conjunto, las economías avanzadas y las de mercados emergentes y en desarrollo se acelerarán en 2017 con una previsión del 2% y 4,6%, respectivamente, y se mantendrán en 2018 con un crecimiento del 1,9% y 4,8%, respectivamente.

Obstfeld destacó las mejoras en Japón, China, la zona euro y México, que compensaron la rebaja en Estados Unidos.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Inversionistas extranjeros sostienen Brasil durante la recesión



Cuando la ejecutiva de propiedades israelí Mia Stark llegó a Brasil en 2013, la economía del país ya estaba comenzando su larga caída hacia lo que se convertiría en la peor recesión de su historia.

Impertérrita, la directora ejecutiva en Brasil del grupo israelí de centros comerciales Gazit Globe compró el control o las participaciones en siete propiedades ubicadas en lugares privilegiados de la ciudad más grande en el país más grande de Latinoamérica, invirtiendo 2 mil millones de reales (635 millones de dólares) en los últimos cuatro años.

Desde aquel entonces, Gazit ha dado un vuelco a las propiedades que controla, que van desde Light (un centro comercial histórico en el encantador pero un tanto 'duro' centro de la ciudad de Sao Paulo) hasta un centro comercial en el lujoso distrito de Morumbi, afirma Stark.

"Cuando llegamos a Brasil, no sabíamos a lo que nos íbamos a enfrentar", comentó Stark. A medida que la economía se deterioraba, disminuyendo más del 7 por ciento durante los últimos dos años, ella explicó que su equipo directivo había tomado una decisión consciente. "Nosotros dijimos: '¿Sabes qué? En lugar de negatividad, vamos a buscar oportunidades de negocios'".

Los sólidos inversionistas extranjeros de largo plazo como Gazit han sostenido a la mayor economía de Latinoamérica a medida que ha sufrido no sólo la recesión, sino uno de los períodos políticos más tumultuosos de su historia.

La expresidenta izquierdista del país, Dilma Rousseff, fue destituida el año pasado por violaciones presupuestarias, mientras que su sucesor, Michel Temer, ha sido acusado de corrupción. Temer está luchando contra los cargos, los cuales han amenazado con descarrilar un programa de reforma por parte de su gobierno centroderechista destinado a restablecer las reducidas finanzas públicas del país.

Sin embargo, los inversionistas extranjeros han continuado invirtiendo dinero en Brasil a pesar de estos retos. El país recibió 78,93 mil millones de dólares en inversiones extranjeras directas (IED) durante el pico de la recesión en 2016, la séptima entrada de capital más alta del mundo, según datos del Banco Mundial.

Los analistas dijeron que esta resiliencia (el banco central reportó que la IED neta durante los 12 meses previos concluyendo a fines de mayo fue de 80,7 mil millones de dólares) se debió en parte a las entradas netas en fusiones y adquisiciones.

Las empresas y los activos brasileños se volvieron más atractivos después de una depreciación del real (la moneda del país) frente al dólar a cerca de la mitad de su valor desde que alcanzara sus máximos en 2011.

Los accionistas y compañías locales también estaban interesados en deshacerse de activos, debido a las dificultades financieras ocasionadas por la recesión o debido a las investigaciones de corrupción. Estos activos fueron a menudo arrebatados por extranjeros.

"A fin de cuentas, en comparación con otros países, Brasil ha estado recibiendo una gran cantidad de IED durante un período de tiempo relativamente largo porque hay un montón de activos a la venta", señaló David Beker, el economista para Brasil de Bank of America Merrill Lynch.

La principal investigación de corrupción, conocida como Operación Lava Jato, ha forzado desinversiones de activos por parte de compañías que van desde la petrolera estatal Petrobras hasta la constructora Odebrecht, cuyos negocios han sido devastados por las acusaciones de que participó en estrategias de soborno político.

La siguiente compañía en la fila de venta de activos es JBS, la mayor empacadora cárnica del mundo, la cual está en el centro de las acusaciones de corrupción en contra del presidente Temer.

Según la compañía de datos Dealogic, las fusiones y adquisiciones brasileñas el año pasado alcanzaron 46,6 mil millones de dólares, de los cuales cerca de 37 mil millones fueron el resultado de las fusiones y adquisiciones realizadas por inversionistas del extranjero.

China fue la mayor fuente de inversión, con cerca de 12 mil millones de dólares en negocios (incluyendo una adquisición de 9 mil millones de dólares) de una compañía de electricidad (seguida por Estados Unidos y Canadá, cada uno con aproximadamente la mitad de esa cantidad).

"Algunos de los activos locales son baratos y muchos inversionistas que tienen una estrategia de mediano a largo plazo lo consideran una buena oportunidad para posicionarse o aumentar su existente presencia en la economía brasileña", comentó Alberto Ramos, un economista de Goldman Sachs.

Sin embargo, los economistas advirtieron que poco menos de la mitad del dinero reportado como IED eran préstamos interempresariales entre compañías en el extranjero y sus filiales brasileñas y beneficios reinvertidos.

Algunos de estos préstamos interempresariales fueron básicamente operaciones de divisas para aprovechar las altas tasas de interés reales de Brasil, mientras que otros pudieran haber sido para recapitalizar subsidiarias que luchaban con la recesión.

"Solamente entre 20 y 25 por ciento de las entradas de IED en Brasil representan inversiones 'greenfield' (totalmente nuevas), es decir, dinero para construir fábricas y puertos y aeropuertos", estimó Neil Shearing, el economista jefe de mercados emergentes en Capital Economics.

Según los inversionistas, la construcción de nuevos proyectos en Brasil sigue siendo, de hecho, tan difícil como siempre debido a la burocracia del país y a la volatilidad política. Incluso Stark de la compañía Gazit comentó que prefería evitar el desarrollo de sitios desde cero debido a los retos burocráticos, aunque lo haya hecho en ciertas ocasiones.

Más bien, su estrategia era mantenerse eficiente y concentrarse en cada oportunidad de negocios; su equipo de gestión de 20 personas ha crecido poco, aunque la compañía se ha ampliado en nueve veces en términos de sus activos durante los últimos años.

Su enfoque estaba en propiedades que tenían "grandes activos" pero que estaban mal gestionadas y ubicadas dentro de un radio de siete kilómetros del centro de Sao Paulo, un área que es el epicentro de la mayor economía del continente.

"Si piensas que eres más inteligente que los lugareños y que encontrarás oportunidades de negocios sencillas, estás en el lugar equivocado", declaró Stark. A lo que agregó: "Nada es fácil".

martes, 1 de agosto de 2017

¿Cómo afectará el vacilante liderazgo estadounidense al comercio mundial?-



Tras la conclusión de la cumbre del G20 hace 10 días, se ha hablado mucho sobre el aislamiento de Donald Trump y la pérdida del liderazgo estadounidense. Vale la pena analizar qué implicaciones podría haber para el futuro de los negocios globales.

La respuesta se halla predominantemente en el mundo del comercio y en los países que acaben estableciendo las reglas del comercio global. Hace dos semanas, vimos el destello de un posible futuro cuando la UE y Japón alcanzaron un “acuerdo político” sobre los contornos de un acuerdo comercial.

Ya que la administración Trump está consumida con los acuerdos existentes (ya sea la salida del Acuerdo de Asociación Transpacífico, TPP, o la renegociación de otros, como el Tlcan) en lugar de entablar nuevos acuerdos, veremos muchos más ejemplos como el acuerdo entre la UE y Japón. En otras palabras, se avecinan más acuerdos comerciales de los que Estados Unidos, la voz dominante en el comercio por más de 70 años, estará excluido.

La lista ya es larga. China quiere concluir la Asociación Económica Global Regional con los 10 países miembros de la Asean y otros países como India y Japón para finales de este año. Nueva Zelanda anunció la semana pasada planes para negociar un acuerdo comercial con los cuatro miembros de la Alianza del Pacífico, el bloque en pro del comercio más avanzado de América Latina. Un acuerdo entre la UE y Canadá entrará provisionalmente en vigor en septiembre. La UE, por su parte, está presionando nuevos pactos con Australia y Mercosur, un bloque que incluye a Argentina y Brasil, así como una actualización de un acuerdo existente con México.

La administración Trump tiene sus propios planes. Trump elogió lo que dijo que sería un “gran, gran acuerdo” con Reino Unido que se concretaría “muy, muy rápidamente” una vez que este último salga de la UE. Funcionarios de su administración también han estado presionando para concretar un acuerdo con Tokio tras la salida de Trump del TPP, aunque los funcionarios japoneses no tienen prisa.

Esto apenas es el comienzo. En el caso del acuerdo entre la UE y Japón, la realidad es que aún queda mucho por hacer (mi corazonada es que podría ser fácilmente 2020 antes de que cualquier acuerdo entre la UE y Japón surta efecto).

No obstante, es importante resaltar lo que está y no está consagrado en el acuerdo, sobre todo porque Shinzo Abe, primer ministro japonés, supuestamente expresó a los líderes del G20 que el pacto UE-Japón “será el modelo del orden económico del siglo XXI”.

El corazón del acuerdo ha sido descrito como un gran intercambio de “queso por automóviles”. En esencia, Japón ha acordado reducir las barreras a los productos agrícolas de la UE, como el queso y el vino, a cambio de que la UE elimine un arancel del 10 por ciento sobre los automóviles importados de Japón durante siete años.

La descripción es reduccionista y ligeramente injusta. Tokio también ha acordado reducir muchas de las barreras no arancelarias que hacen que los coches importados europeos sean más difíciles de comprar en Japón que los fabricados localmente. Si todo marcha según los planes, los consumidores japoneses comprarán más automóviles BMW (y quesos Gouda y vinos de Burdeos) incluso mientras que los europeos compren más coches Toyota (y posiblemente menos vehículos Ford).

El plan es también reforzar el papel de los estándares regulatorios europeos y japoneses en la economía global. Y eso debería generar sospecha entre los negocios que no son ni europeos ni japoneses. Hay dos áreas que aún no se han resuelto que destacan estas preocupaciones. La primera es la protección a la inversión. En los últimos años ha habido una reacción contra los poco transparentes paneles de arbitraje autorizados por muchos acuerdos de inversión para encargarse de resolver las disputas entre países e inversionistas extranjeros. Por ello, la Comisión Europea decidió impulsar la creación de un tribunal internacional de inversiones.

Japón aún no está de acuerdo y no está claro si alguna vez lo estará; Canadá optó por no aceptar la cláusula en su reciente pacto con la UE, pero si Tokio llega a estar de acuerdo, afectará cualquier futuro acuerdo comercial de la UE, incluido uno con Estados Unidos, y anunciará el probable fin de un sistema que los grupos empresariales mundiales han estado presionando durante décadas.

La segunda preocupación concierne a los flujos de datos. Los datos se han convertido en uno de los principales motores de la economía del siglo XXI. No sólo la información que se transfiere a los teléfonos inteligentes desde “la nube”; los datos son también los nuevos contenedores de carga. En la actualidad, las instrucciones para productos que podrían haber sido transportadas por barco o avión (como inyectores de combustible para motores e implantes dentales) se envían por correo electrónico a impresoras 3D en tierras distantes.

La garantía de la libre circulación de datos es algo que debe abordarse en los acuerdos comerciales modernos. Si se bloquean los datos en la frontera no sólo se bloquea la información, sino también los bienes industriales del futuro.

En una breve declaración conjunta que acompañó el anuncio de la semana pasada, la UE y Japón se centraron en la libre circulación de la información, llamándola un “principio fundamental”. También mencionaron la importancia de proteger la información personal y el respeto de la privacidad, lo que podría abrir la puerta a posibles obstáculos al comercio digital, tales como las reglas que exigen que los servidores se hallen dentro de los países. En ninguna parte reconocieron que los datos juegan un papel más amplio.

Esto contrasta con las cuasi universales reglas sobre el libre flujo de datos que Japón acordó con Estados Unidos durante las negociaciones del TPP. Y, por lo tanto, ofrece una visión diferente del futuro de la economía global que la que Estados Unidos impulsó en pasado muy reciente.

El liderazgo tiene privilegios. Perderlo tiene consecuencias. Cualquier negocio que en las últimas décadas haya dependido de Estados Unidos en la vanguardia de la economía mundial debería de entenderlo.

Latinoamérica busca ayuda de Cuba para abordar la crisis en Venezuela



El domingo pasado, Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia, viajó a Cuba en una misión para pedir el respaldo de La Habana con respecto a una iniciativa diplomática regional para poner fin a la creciente crisis en Venezuela, que ha dejado a 90 muertos después de casi cuatro meses de protestas.

La iniciativa, la cual supuestamente tiene el apoyo de Argentina y México, es polémica, pero potencialmente efectiva, ya que Cuba socialista es el aliado más fuerte de Venezuela y se sabe que sus servicios de inteligencia han asesorado a Nicolás Maduro, el asediado presidente venezolano.

"Santos es una de las pocas personas, quizás la única, que conoce bien a los tres actores importantes", dijo una persona con conocimiento de la situación. "Conoce a Maduro y a Venezuela, conoce a Raúl Castro y conoce a Donald Trump y al departamento de Estado de Estados Unidos".

La iniciativa diplomática surge en un momento crítico para Venezuela, conforme Maduro inicia movidas para reescribir la constitución del país (un miembro de la OPEP) para consolidar el control del partido socialista gobernante, instalando comunas estilo soviético. Un primer indicador del éxito de la diplomacia regional será si Maduro cancela la convención constitucional programada para el 30 de julio para crear la Asamblea Nacional Constituyente.

La oposición en Venezuela realizó un referendo simbólico el domingo pasado en contra de la convención, la cual, según las últimas encuestas, ha sido rechazada por tres cuartas partes de los venezolanos. La convención es considerada como un punto sin retorno para el país.

Los primeros informes han indicado que el referendo simbólico se estaba realizando en paz. Los activistas de la oposición publicaron fotografías en los medios sociales de las largas colas que se habían formado en las urnas improvisadas, no sólo en Venezuela sino en pueblos y ciudades a través del mundo, desde Australia y Malasia hasta Arabia Saudita e Italia, donde los venezolanos que viven en el extranjero también se unieron al voto.

“Si el referendo de la oposición provoca aún más… protestas… podría convencer a Maduro a retroceder", escribió el viernes pasado Risa Grais-Targow, analista de Eurasia, la consultora de riesgo. Pero "si Maduro realiza la votación el 30 de julio, representará un nuevo ápice en la actual crisis política del país. También pondrá a prueba la lealtad de las fuerzas de seguridad, ya que la oposición seguramente organizará protestas significativas en todo el país".

Santos ha colaborado estrechamente con La Habana, Washington y Caracas en los últimos seis años durante el proceso de paz con los guerrilleros en Colombia, pero su visita a Cuba, la cual era parte de una misión comercial programada, también es una señal de la creciente exasperación internacional con respecto a Venezuela.

En la reciente cumbre G20 en Hamburgo, el presidente Mauricio Macri de Argentina (respaldado por el primer ministro de España, Mariano Rajoy) imploró a los demás líderes que “tomaran nota de la situación en Venezuela, donde no se respetan los derechos humanos”.

La crisis en Venezuela ha drenado las reservas de divisas del país, según las cifras emitidas el viernes, que mostraron que las arcas del banco central habían caído a menos de 10 mil millones de dólares por primera vez en 15 años.

La caída de las reservas probablemente resucitará los temores de un impago de Caracas con respecto a sus deudas de este año. El Estado y Pdvsa, su compañía petrolera, deben pagos de interés y capital de 3,7 mil millones de dólares en el cuarto trimestre.

A pesar de la amplia preocupación con respecto a esta crisis, la mayoría de los países, salvo Brasil y Estados Unidos, no han implementado medidas concretas para abordar la situación. Washington ha impuesto sanciones financieras específicas sobre algunos funcionarios venezolanos y Brasil ha suspendido sus ventas de gas lacrimógeno al Gobierno de Venezuela.

El mes pasado, Rex Tillerson, el secretario de Estado estadounidense, dijo que Estados Unidos estaba compilando una “lista robusta” de otros individuos a los que se les podría imponer sanciones. Otra política estadounidense más extrema que se ha propuesto en Washington es la prohibición de la venta de petróleo venezolano al mercado de Estados Unidos.

Las refinerías estadounidenses han presionado a la Casa Blanca para que no incluya las importaciones de crudo en sus sanciones potenciales ya que Venezuela es el segundo proveedor extranjero más importante para la costa del golfo de Estados Unidos. Una prohibición de este tipo podría tener un impacto en los precios del combustible doméstico.

Cuba sería un aliado inusual en una iniciativa de paz venezolana mediada a nivel internacional, ya que sigue recibiendo petróleo subvencionado de Venezuela a cambio de servicios médicos. Las relaciones entre Cuba y Washington se han enfriado a raíz de la retirada de este último de las relaciones con La Habana en junio, en un intento del Gobierno estadounidense por obtener el apoyo de legisladores conservadores cubano americanos.

Sin embargo, La Habana podría ofrecer un refugio seguro para los funcionarios de alto nivel del Gobierno de Maduro, quienes al contar con asilo tal vez no vean la necesidad de luchar hasta el último momento.

El argumento democrático para detener el Brexit



La campaña para detener el brexit está ganando impulso. La señal más obvia son los crecientes rumores sobre un segundo referendo. Por el momento, son principalmente los expolíticos, como Tony Blair y Nick Clegg, quienes han expresado su deseo de impedir que Reino Unido abandone la Unión Europea.

Los políticos actuales tienden a hablar de un "brexit suave". Para algunos, esto es simplemente un discurso conveniente, o un ensayo, para su objetivo verdadero: detener el brexit por completo.

La razón por la que los políticos que apoyan quedarse o "Remainers" siguen siendo tan cautelosos acerca de rechazar explícitamente el brexit es que les preocupa que esa postura parezca antidemocrática. A medida que la evidencia demuestra que el brexit será una mala noticia para la economía, los políticos que apoyan la salida o "Leavers", vuelven al argumento principal: "el pueblo ha hablado". Cualesquiera que sean los costos económicos, el brexit debe avanzar. Cualquier cosa menos sería un insulto a la democracia. Este argumento a veces va acompañado de terribles predicciones de agitación social si la voluntad del pueblo es frustrada por "los dirigentes políticos".

Si quieren tener alguna posibilidad de bloquear el brexit, los "Remainers" tienen que encontrar una respuesta al argumento de la democracia, pero eso será cada vez más fácil a medida que se evidencian las contradicciones en el proyecto del brexit.

La clave reside en el más famoso y petulante eslogan de Theresa May: "Brexit significa brexit". Esta declaración buscaba demostrar propósito y claridad. En realidad, era una tautología sin sentido que subrayaba el hecho de que el brexit podía significar muchas cosas.

La mayoría del 52 por ciento de los votantes que apoyaron el brexit fueron en realidad dos minorías votando por dos ideas incompatibles. La minoría más grande parece estar a favor del "brexit duro", que prioriza el control de la inmigración sobre el acceso al mercado único, pero una minoría sustancial de quienes apoyaron el brexit asigna una mayor prioridad al libre comercio que a los controles fronterizos. Estas dos minorías se convirtieron en mayoría porque la campaña de los "Leavers" convenció exitosamente a los votantes de que no había otra opción. Reino Unido podría tener un comercio sin fricciones con Europa, y al mismo tiempo detener la libre circulación de personas y los pagos a la UE.

Ahora, es obvio que esta visión de un brexit sin dolor era una ilusión. A medida que se aclaran las opciones reales, la pequeña mayoría pro brexit podría fácilmente desmoronarse. Esto es tanto más probable porque las encuestas de opinión han sugerido consistentemente que la mayoría de los votantes no están dispuestos a pagar un precio económico personal para asegurar el brexit.

Cuanto más evidente es que se está derrumbando la visión original de los partidarios del brexit, más insistentemente reclamarán que un segundo referendo sería antidemocrático, pero la concepción de la democracia de los Leavers es similar a la de un dictador del tercer mundo: "un hombre, un voto, una vez". En otras palabras, una vez que se ha tomado una decisión por referendo, no puede ser revocada.

Éste es un principio que nunca se aplicaría a la democracia electoral, donde es esencial que el consentimiento se renueve cada cinco años, como mínimo. Los referendos, se argumenta, son diferentes. Pero, ¿en realidad son diferentes? La única razón por la que está sucediendo el brexit es porque un referendo sobre la adhesión a la UE celebrado en 1975 se ha revertido en un segundo referendo celebrado en 2016.

Los partidarios del brexit sostienen que una nueva votación sobre la adhesión a la UE estaba justificada porque ésta ha cambiado fundamentalmente desde 1975, lo cual es justo. Pero el brexit que se le entregará al pueblo británico es muy diferente del que muchas personas apoyaron en el referendo. Si los cambios justificaron una segunda votación sobre la adhesión a la UE, ¿por qué estos nuevos cambios no validan una segunda votación sobre el brexit?

Algunos opositores de un segundo referendo rechazan la idea no porque sea antidemocrática, sino porque temen una reacción de los votantes que apoyaron el brexit. Hay una franja nacionalista violenta en Reino Unido que podría agitarse por un esfuerzo de revertir el brexit. Pero si el brexit se fuera a detener, sería a través de un proceso legal y democrático, no un golpe de estado. Y ninguna sociedad gobernada por la ley debe dejarse intimidar por la amenaza de la violencia.

El verdadero problema es si el público británico puede convencerse de que se necesita un segundo referendo. Al igual que con la independencia de Escocia, hay una comprensible repugnancia pública a reabrir un asunto divisivo. Para los que apoyan quedarse en la UE, el mayor riesgo es que los verdaderos costos del brexit no sean evidentes hasta después de que Reino Unido haya salido de la UE, y sea demasiado tarde para revertir la decisión.

Esto es ciertamente posible, tal vez incluso factible, pero seguramente habrá momentos reveladores en los próximos dos años que creen una clara demanda de una segunda votación. Un grave fracaso en las negociaciones con el riesgo de un brexit sin concesiones sería uno de esos escenarios. Otra sería una serie de concesiones que dejen claro que las promesas del brexit (como una inversión de 350 millones de libras esterlinas adicionales a la semana al Servicio Nacional de Salud) no se cumplirán.

También se puede confiar en la incompetencia y las luchas internas del actual gobierno de May para socavar la causa del brexit semana a semana. En cierto momento, el pueblo británico podría llegar a la conclusión obvia de que los partidarios del brexit tuvieron su oportunidad y fracasaron. Entonces será el momento de recuperar el control.