miércoles, 15 de noviembre de 2017

Venezuela entra en default parcial por no pago de más de 2.200 millones de dólares


Venezuela y su petrolera PDVSA entraron en default parcial por retrasos en el pago de bonos por 2.211 millones de dólares, según las agencias Standard & Poors y Fitch, lo que amenaza con desencadenar el incumplimiento de su abultada deuda externa.

S&P declaró el default "selectivo" de Venezuela por el impago de 200 millones de dólares de los bonos soberanos 2019 y 2024. Mientras, Fitch colocó a PDVSA en "default restringido" por el retraso en sus títulos con vencimientos el 2 de noviembre y el 27 de octubre, por 1.169 millones de dólares (capital e intereses) y 842 millones de dólares (capital), recibidos hasta con una semana de retraso.

Con reservas internacionales de 9.681 millones de dólares, Venezuela debe pagar en lo que resta del año unos 1.470 millones de dólares y en 2018 más de 8.000 millones.

La rebaja de las calificaciones ocurrió horas después de una reunión el lunes entre el gobierno y acreedores, a quienes no ofreció un plan concreto para renegociar la deuda soberana y de PDVSA, de unos 150.000 millones de dólares en total.

Aunque los acreedores salieron decepcionados de la cita, que duró 25 minutos, el Gobierno la consideró un "rotundo éxito" para el refinanciamiento de la deuda.

El vicepresidente Tareck El Aissami, principal negociador, anunció la creación de mesas técnicas para "evaluar propuestas" en próximos encuentros -sin fecha-, y responsabilizó al Gobierno de Donald Trump de provocar los problema de atraso por las sanciones financieras que impuso a Venezuela.

El presidente Nicolás Maduro anunció el 2 de noviembre que buscaría "refinanciar y reestructurar" la deuda, aduciendo una "persecución financiera" liderada por Washington. El domingo dijo que "el default nunca llegará a Venezuela".

"El anuncio de reestructuración generó más incertidumbre que certeza en los mercados y la reunión más preguntas que respuestas, así que Venezuela se acerca a un default formal a medida que se deciden técnicamente los retrasos de pagos", dijo a AFP el analista Diego-Moya Ocampos, del IHS Markit. Según el Gobierno, acudieron a la cita inversionistas locales y de América y Europa; pero otras fuentes dijeron que varios extranjeros no fueron, pues Estados Unidos sancionó a El Aissami, prohibiendo a sus ciudadanos tratar con él. Tanto Fitch como S&P advirtieron que las sanciones dificultarán una negociación.

Evaluación en Nueva York

Un incumplimiento puede declararse por el Gobierno, los grandes acreedores o las agencias calificadoras.
En Nueva York, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que agrupa a tenedores de deuda, evitó un voto inmediato sobre si hubo un cese de pagos por el atraso de los 1.169 millones del bono PDVSA 2017, y continuará el análisis el jueves.
Una evaluación negativa de ISDA accionaría el pago de los seguros CDS (Credit Default Swaps).

Caracas no ha aclarado si pagó otra cuota vencida el viernes, de 81 millones de intereses del bono PDVSA 2027.
"Muy probablemente podríamos considerar cualquier reestructuración venezolana como un intercambio de deuda en apuros y equivalente al default dada la liquidez externa altamente restringida", indicó S&P.

Evo sale en defensa de maduro
El presidente Evo Morales expresó su deseo de que los países de Europa no apliquen castigos contra Venezuela porque, según dijo, hacerlo sería un error ya que en la nación caribeña no hay una dictadura.
"Esperamos que algunos países de Europa no se equivoquen en tratar de castigar a Venezuela", dijo el mandatario, al expresar su solidaridad con su homólogo y aliado venezolano, Nicolás Maduro.
El lunes, los ministros de Exteriores de la Unión Europea reunidos en Bruselas acordaron imponer sanciones a Venezuela, como un embargo de armas y un veto a material que pueda utilizarse para la "represión interna".
"Afirmar y decir que eso es dictadura, no entiendo. (Dicen) que Venezuela es una amenaza para la paz y la seguridad mundial. ¿Cómo un pequeño país puede ser amenaza para la paz y la seguridad mundial?", insistió en cuestionar el gobernante.

Rusia da un respiro a Venezuela, estrangulada por la deuda

Este miércoles se firmó un acuerdo que reestructura un crédito ruso de casi 3.000 millones de dólares otorgado en 2011. Más allá de este acuerdo Rusia no ha recibido otro pedido de Venezuela


Venezuela firmó este miércoles un acuerdo para reestructurar su deuda con Rusia, uno de sus principales acreedores, un alivio que no lo sacará del atolladero a este país estrangulado por la deuda y bajo default parcial.

Asfixiada por la caída del precio del petróleo y las sanciones estadounidenses, Venezuela asegura ser un "buen pagador", pero las malas noticias se suceden en un país cuya población está sometida ya a la escasez de alimentos y medicinas a falta de dinero para importarlos.

Una delegación venezolana dirigida por el ministro de Economía y Finanzas Simón Zerpa firmó este miércoles un acuerdo que reestructura un crédito ruso de casi 3.000 millones de dólares otorgado en 2011 para comprar armamento ruso, indicó una fuente diplomática a la AFP.

Los detalles de este acuerdo se darán a conocer en una rueda de prensa del ministro venezolano en Moscú. Rusia adelantó en octubre que consistiría en postergar parte de los vencimientos.

Más allá de esta operación, el gobierno ruso "no ha recibido ninguna petición" de ayuda adicional de parte de Venezuela, según el portavoz del Kremlin Dimitri Peskov. El acuerdo firmado en Moscú solo permite ganar tiempo porque de todos modos "la cuestión de la deuda venezolana no puede resolverse de ninguna manera", dijo Anton Tabakh, economista de la agencia de calificación RAEX.

La reestructuración de esa deuda es una gota de agua en el endeudamiento de Venezuela, que alcanza los 150.000 millones de dólares. La deuda venezolana con Rusia incluye 6.000 millones de dólares pagados por adelantado por la petrolera semipública Rosneft a la venezolana PDVSA.

En el caso de China, su principal acreedor, los expertos estiman que las sumas ascienden a varias decenas de millones de dólares. Según el ministerio chino de Relaciones Exteriores, "el gobierno y el pueblo venezolano tienen la capacidad de gestionar de forma apropiada sus propios asuntos, incluido su problema de deuda".

'Nos tiene sin cuidado'

El lunes y el martes, las agencias de calificación S&P Global Ratings y Fitch declararon consecutivamente a Venezuela en default parcial, tras constatar que el gobierno había incumplido varios vencimientos al término del período de gracia de 30 días.

Las dos agencias adoptaron una decisión similar en relación al grupo petrolero estatal PDVSA, por haber demorado una semana en pagar dos vencimientos por un monto de 2.000 millones de dólares.

"Somos buenos pagadores a pesar de lo que digan las calificadores de riesgo, el Departamento del Tesoro, la Unión Europea y Donald Trump", afirmó el martes el ministro de Comunicación de Venezuela Jorge Rodríguez.

"Nos tiene sin cuidado, vamos a pagar en común acuerdo con los tenedores de los bonos", agregó. Aparte del gesto de Rusia con su aliado sudamericano, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que agrupa a tenedores de deuda, decidió aplazar hasta el jueves el análisis de si hubo cesación de pagos, con el fin de "obtener informaciones claras sobre el calendario de pagos efectuados".

El anuncio de default parcial podría preceder a un default general, es decir una situación en la que Venezuela se encontraría en una incapacidad total de pagar sus deudas. En un intento por impedirlo, el presidente Maduro había convocado el lunes en Caracas a los acreedores internacionales para renegociar la deuda. La reunión, de apenas 25 minutos, concluyó sin acuerdo.

Con reservas internacionales de 9.681 millones de dólares, Venezuela debe pagar en lo que resta del año unos 1.470 millones de dólares y en 2018 más de 8.000 millones.

Según S&P y Fitch, las sanciones del gobierno estadounidense, que prohíbe a sus ciudadanos y bancos aceptar cualquier acuerdo con las autoridades venezolanas, complicará y alargará las discusiones con los acreedores.

Según Venezuela, 70% de sus acreedores son estadounidenses o canadienses. Venezuela corre el riesgo de quedarse fuera de los mercados al igual que PDVSA y de enfrentarse a demandas judiciales, con la posible incautación de activos venezolanos en el extranjero.




lunes, 13 de noviembre de 2017

Venezuela, al borde del default, negocia su deuda



Venezuela celebrará este lunes una reunión crucial con acreedores en Caracas para discutir su plan de renegociación de la deuda externa, al tiempo que tenedores de bonos analizarán en Nueva York el retraso de sus pagos, entre fuertes temores de un default.

El presidente Nicolás Maduro aseguró que Venezuela "nunca" se declarará en default, al renovar a los tenedores su invitación al encuentro a las 18H00 GMT para renegociar la deuda del país y su petrolera PDVSA, de unos 150.000 millones de dólares.

"Han jugado a que Venezuela se declare en default ¡Nunca! El default nunca llegará a Venezuela. Nuestra estrategia es renegociar y refinanciar toda la deuda", afirmó el domingo.

Analistas auguran poco éxito a la cita, pues las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela prohíben a sus inversionistas negociar deuda venezolana. Un 70% de los tenedores de bonos son estadounidenses y canadienses.

Además, Maduro nombró como principales negociadores al vicepresidente Tareck El Aissami y al ministro de Finanzas Simón Zerpa, a quienes Estados Unidos sancionó y prohibió a sus ciudadanos tratar con ellos.

En Nueva York, el comité de la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que reúne a tenedores de deuda, evaluará a las 17H00 GMT el retraso del pago de 1.161 millones de dólares del bono 2017 de PVDSA, que el gobierno dice ya transfirió aunque los acreedores no lo habían recibido el viernes.

Un incumplimiento puede ser declarado por las agencias de calificación, por el gobierno o por los grandes acreedores, por ello una evaluación negativa de la ISDA desencadenaría un default y el pago de los seguros CDS (Credit Default Swaps).

Apuesta por China y Rusia

Las agencias Fitch, Standard and Poor's y Moody's rebajaron la calificación de la deuda ante la posibilidad de que el país con las mayores reservas petroleras del mundo caiga en cesación de pago en el corto plazo.

El presidente las acusó de ser agencias "politizadas" que forman parte de una "guerra financiera" comandada por Estados Unidos.

Los expertos coinciden en que Venezuela, con una economía devastada y reservas internacionales de solo 9.700 millones de dólares, terminará en default, aunque divergen sobre cuándo lo hará.

El viernes vencieron 81 millones de intereses del bono PDVSA 2027, aún sin anuncio oficial de pago, y este lunes Venezuela debe pagar otros 200 millones en rendimientos.

En lo que resta del año debe cancelar al menos 1.470 millones de dólares y para 2018 tiene obligaciones por más de 8.000 millones de dólares.

En estas dificultades, Maduro anunció avances en renegociaciones con sus aliados: las gestiones con China -al que se adeuda unos 28.000 millones- "marchan perfecto", y esta semana se firmará un acuerdo que reestructura 3.000 millones de los 8.000 millones de deuda con Rusia.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Macri: “EEUU no debería dejarse ganar con China”


El presidente de Argentina, Mauricio Macri, advirtió ayer en Nueva York que Estados Unidos no debería permitir que China ocupe su lugar en América Latina como principal socio en la región.

"Creo que este es nuestro momento, y no sería muy inteligente que EEUU, que ha sido el socio principal de América Latina por tantos años, dejara ese lugar a China, a Japón o a otras regiones", lanzó Macri durante un acto en el segundo día de su visita a Nueva York.

El presidente recordó que en los últimos años China ha sido "muy agresivo" con sus inversiones en Argentina, para a renglón seguido ironizar que el gigante asiático requirió de "mucha valentía" para "prestarle plata" al anterior Gobierno de Cristina Fernández.

Aseguró que la relación con Estados Unidos es "muy buena", pero admitió que ahora el principal "desafío" sigue siendo el comercio y las exportaciones de carne y de biodiésel.

lunes, 9 de octubre de 2017

El fin del excepcionalismo alemán



Durante el último año, mientras el huracán del populismo político sacudía Occidente, Alemania permaneció como una isla de calma. Estados Unidos eligió a Donald Trump; Reino Unido se abalanzó hacia el Brexit; François Hollande era tan impopular que ni se postuló para la reelección en Francia. Por el contrario, Angela Merkel, serenamente, se presentó para un cuarto mandato como canciller de Alemania. Entre las grandes naciones occidentales, sólo Alemania parecía tener un liderazgo fuerte y estable.

Las elecciones de este fin de semana aseguran efectivamente a Merkel otro mandato. La otra noticia, menos reconfortante, es que Alemania ha perdido su inmunidad contra el iracundo populismo. Eso tiene graves implicaciones para la capacidad de la Canciller alemana de desempeñar el rol de "líder del mundo occidental", un cargo que muchos le otorgaron tras la elección de Trump.

La gran noticia de la elección alemana es claramente el ascenso de la derecha nacionalista, que a través de Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán), obtuvo más del 13 por ciento de los votos, convirtiéndose en el tercer bloque más grande del parlamento con más de 90 diputados. Sigmar Gabriel, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, ha argumentado que con el partido AfD en el Parlamento "habrá verdaderos nazis en el Reichstag alemán por primera vez desde el final de la segunda guerra mundial". La mayoría de los analistas no van tan lejos, pero otros políticos de extrema derecha en Europa ciertamente consideran a AfD como un partido hermano. Marine Le Pen, líder del Frente Nacional de Francia, se apresuró a felicitar al partido alemán por su éxito electoral.

El surgimiento de la AfD es parte de una mayor contracción del centro político. Los principales partidos centristas (los partidarios demócrata-cristianos de la Canciller y los socialdemócratas de centro-izquierda) obtuvieron los peores resultados desde 1949. El partido de extrema izquierda, Die Linke, obtuvo un poco más del 9 por ciento de los votos, por lo que más de uno de cada cinco alemanes votaron por partidos populistas y antisistema.

Ese nivel de apoyo populista sigue siendo inferior a la proporción sustancial de votantes (cerca del 50 por ciento en cada caso) que eligió a Trump, optó por el Brexit y apoyó a candidatos de extrema derecha o de extrema izquierda en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, pero la fuerte demostración de los populistas, y en particular la AfD, pone fin a la esperanza de que, dada su historia, Alemania es inmune al extremismo. Por el contrario, muchos analistas alemanes fueron sacudidos por la subyacente corriente de furia antisistema revelada por la campaña electoral. En muchos de sus mítines, los discursos de Merkel fueron ahogados por zumbidos y silbidos, algo nuevo en la política alemana.

Con el paso del tiempo, la AfD se ha vuelto cada vez más radical. El grupo surgió originalmente como un "partido de profesores" de intelectuales conservadores enojados por la participación de Alemania en rescates de la eurozona. Pero la crisis de refugiados de 2015, en la que más de un millón de solicitantes de asilo, en su mayoría musulmanes, entraron en Alemania dio a la AfD la oportunidad de replantearse como un partido antiinmigración.

Más recientemente, la AfD comenzó a jugar con el material más incendiario de la política alemana: la historia nazi del país. Alexander Gauland, colíder del partido, ha dicho que los alemanes tienen el derecho de estar orgullosos de sus soldados en ambas guerras mundiales. En correos electrónicos filtrados, Alice Weidel, la otra candidata principal de la AfD, llamó al Gobierno alemán "títere de los poderes victoriosos de la segunda guerra mundial".

La presencia de un partido nacionalista de derecha en el Bundestag cambiará el tono de la política alemana. También podría complicar la forma en que Alemania interactúa con el resto de Europa, presionando al Gobierno a tomar posturas más nacionalistas.

Alemania ya tiene relaciones muy difíciles con Turquía y Polonia. Recep Tayyip Erdogan, presidente turco, ha acusado al Gobierno alemán de "prácticas nazis" por bloquear las manifestaciones políticas turcas en suelo alemán. El Ministro de Relaciones Exteriores de Polonia ha sugerido que Alemania debe pagar a su país hasta un billón de dólares en reparaciones por la segunda guerra mundial. Hacer oídos sordos a los insultos del extranjero se hará más difícil con un bloque nacionalista en el parlamento exigiendo que el Gobierno defienda Alemania. Esto también plantea el peligro de que las relaciones entre las naciones europeas adquieran un tono cada vez más áspero.

Las esperanzas de una integración europea más profunda para contrarrestar la marea nacionalista y mejorar el funcionamiento de la UE también pueden quedar suspendidas. El Gobierno francés esperaba que, tras su reelección, Merkel tomaría pasos más audaces hacia la integración de la eurozona. El nuevo panorama político en Alemania hará más difícil que Merkel pueda responder positivamente a las propuestas francesas.

El aumento del populismo resalta el hecho de que muchos trabajadores alemanes sienten que sus niveles de vida han sido afectados, lo que hace más difícil defender el caso por la generosidad hacia el sur de Europa. La necesidad de incorporar a los Free Democrats (FDP) en una nueva coalición gobernante también hará que las concesiones a Francia sean difíciles. El FDP, que alguna vez fue campeón de la integración europea, es ahora un partido fuertemente euroescéptico.

Un cuarto mandato es un triunfo personal para Merkel, pero ha pagado un precio caro por sus políticas sobre refugiados y el euro. Alemania ahora se parece más a un país occidental "normal". Y eso, irónicamente, no es una razón para celebrar.

Grandes esperanzas de inversiones en Brasil probablemente seguirán siendo un sueño



Las acciones brasileñas han tenido una excelente racha este año. El índice Bovespa subió un 22 por ciento en términos de moneda local, con un 4,5 por ciento adicional para los inversionistas extranjeros gracias al avance del real frente al dólar estadounidense.

Difícilmente se pensaría que éste es un país sumergido en una crisis. Y sin embargo lo es. Hace dos semanas, los fiscales acusaron al presidente Michel Temer de dirigir una "organización criminal". Profundamente impopular, con un índice de aprobación de sólo 5 por ciento, él corre el riesgo de convertirse en el segundo presidente en dos años en ser engullido por un escándalo de corrupción que ya ha destruido la reputación de algunos de los más grandes nombres de los negocios y de la política brasileños.

Incluso si Temer sobrevive (no cabe duda de su tenacidad) su mandato termina a finales del próximo año. Si las encuestas de opinión están en lo cierto, su sucesor más probable, Jair Bolsonaro, es un populista de extrema derecha que cree que la Policía en las calles debiera tener licencia para matar. Las perspectivas de una reforma liberal y favorable al crecimiento son desalentadoras.

Sin embargo, los inversionistas están fijando precios para un escenario perfecto. ¿Por qué? Es fácil acusarlos de tener un ciego optimismo. Las acciones brasileñas han estado aumentando desde enero de 2016, cuando comenzó a parecer probable la destitución de la expresidenta Dilma Rousseff, la cual sucedió en agosto.

Acusada de manipular la contabilidad pública, su verdadero crimen fue destrozar la economía. A pesar de que el producto interno bruto (PIB) se contrajo en un 3,6 por ciento el año pasado después de una contracción del 3,8 por ciento el año anterior, los inversionistas mantuvieron la fe, creyendo que su reemplazo (cualquier reemplazo) representaría una mejora del intervencionismo estatista de Rousseff.

También existen causas más firmes para el optimismo. No es sólo que la economía vuelve a crecer este año. A pesar de la crisis política que lo ha rodeado, Temer y su administración han continuado con su labor.

A continuación el caso para el optimismo. En primer lugar, Temer reunió un equipo ideal de reformadores promercado, entre ellos Henrique Meirelles en el Ministerio de Hacienda, Ilan Goldfajn en el banco central y Pedro Parente en Petrobras, la compañía petrolera plagada de escándalos.

Luego, ellos comenzaron a trabajar en reformas. En primer lugar de importancia se encontraba un límite al gasto público destinado a estabilizar las cuentas públicas. La gobernanza de las empresas estatales ha mejorado, en particular en Petrobras, la cual ahora ajusta los precios en consonancia con los mercados y no con la política gubernamental. Las leyes laborales se han simplificado. Está en progreso una reforma del sistema público de pensiones inasequible e injusto porque beneficia al sector público a expensas del privado.

Parte de estos logros ha sido ahogada por el ‘ruido’ de la política. Esto es particularmente cierto en el caso de una histórica reforma aprobada este mes, la cual promete poner fin a los préstamos subsidiados que cuestan a los contribuyentes decenas de miles de millones de reales brasileños cada año y que, según sostienen numerosos economistas, han impedido el desarrollo de los mercados crediticios en Brasil y han frenado la inversión y el crecimiento durante décadas.

Los beneficios potenciales de esta sola reforma son tales que es probable que incluso los inversionistas más optimistas hayan fracasado en comprenderlos.

Desafortunadamente, sin embargo, su optimismo en otras áreas parece exagerado.

El caso para el pesimismo es simple. El trabajo de este gobierno, en pocas palabras, era lograr un ajuste fiscal que pusiera las cuentas públicas de nuevo en un balance positivo. Hasta ahora ha fracasado, y muestra escasas señales de poder tener éxito.

A pesar del límite del gasto público, el gasto no se ha reducido. El Gobierno está en camino de entregar un déficit presupuestario primario (antes de los pagos de la deuda) equivalente al 2,7 por ciento del PIB este año. Sólo para cuadrar las cuentas, se necesita un superávit primario del 3 al 3,5 por ciento del PIB.

Su trabajo es, entonces, lograr un ajuste fiscal equivalente a cerca del 6 por ciento del PIB. Nada de lo que ha hecho se le acerca, y no hay nada en proceso que lo vaya a lograr.

La reforma del sistema de pensiones del Gobierno pudiera haber sido presentada como una cuestión de justicia social, pero, en cambio, se ha percibido como una carga adicional para una población ya gravada en exceso. En consecuencia, la reforma se ha diluido y se sumará al déficit fiscal durante los próximos años.

Alrededor del 85 por ciento del gasto público está fijado por la Constitución. La inversión ya ha sido cortada al máximo. Incluso el rápido crecimiento económico no resultará en más gasto, debido al límite.

Sólo abordando la Constitución podrán los políticos lidiar con el desafío fiscal. Nadie está prometiendo eso.

La perfección para la que los inversionistas han fijado precios es muy probable que continúe siendo un sueño.

martes, 3 de octubre de 2017

Dos décadas de diálogo Mercosur y Unión Europea retoman negociaciones con fuerte hermetismo

Negociadores de la Unión Europea (UE) y el Mercosur iniciaron ayer en Brasilia una nueva ronda de discusiones en torno al acuerdo comercial que ambos bloques persiguen desde hace casi dos décadas y pretenden concretar antes de fin de año.

Las reuniones, según dijeron fuentes oficiales, serán bajo un absoluto hermetismo, a puerta cerrada, y darán continuidad a los contactos retomados en el último año y medio, tras superarse uno de los tantos momentos de estancamiento que ha tenido el proceso.

Las mismas fuentes explicaron que en este tramo de la negociación deberán ser abordadas las serias diferencias que existen con relación al sector agrícola, al que tanto el Mercosur como la UE atribuyen buena parte de las dificultades para alcanzar un acuerdo definitivo.

APERTURA

Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay exigen al bloque europeo una mayor apertura para sus productos agrícolas, pero un grupo de países encabezado por Francia, Irlanda y Bélgica preferiría dejar la discusión de ese espinoso asunto para una próxima reunión.

En esta nueva ronda de discusiones, la intención del Mercosur es que, por lo menos, sea abordado en Brasilia lo relativo al acceso al mercado europeo de las carnes y los biocombustibles, como el etanol, que los países suramericanos consideran fundamental para dar un paso adelante en las negociaciones.

CARNE VACUNA

Según indicaron fuentes comunitarias en Brasilia, los países de la UE barajan la posibilidad de ofrecer una cuota anual de 70.000 toneladas para la carne vacuna del Mercosur, que por su parte habría demandado un mínimo cercano a 300.000 toneladas, equivalente a casi el 3 % del mercado cárnico europeo.

En la última rueda de contactos, celebrada en septiembre pasado en Bruselas, Brasil, que ejerce la presidencia semestral del bloque suramericano, advirtió sobre la necesidad de discutir lo relativo al sector agrícola y, en especial, los apartados de carnes y etanol.

Brasil, como el resto de los países del Mercosur, ya ha dicho que “comprende” el carácter “sensible” del mercado agrícola para muchos de los países de la UE, pero también ha subrayado que sin un acuerdo “satisfactorio” en ese apartado será “muy difícil” llegar a concluir las negociaciones.

PROTECCIONISMO

Al margen de los problemas que existen en las discusiones, ambos bloques han ratificado una y otra vez su “firme voluntad política” para llevar a buen término las discusiones, sobre todo frente a las políticas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos desde la llegada al poder del presidente Donald Trump.

De hecho, tanto el Mercosur como la UE se han trazado la meta de anunciar la conclusión del acuerdo, o al menos un mínimo consenso, en la reunión ministerial que la Organización Mundial del Comercio (OMC) tendrá en diciembre próximo en Buenos Aires. DW con información de EFE.