miércoles, 14 de junio de 2017

Elecciones dan a Reino Unido una oportunidad para debatir seriamente sobre el Brexit



Las conversaciones para establecer los términos de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE) están programadas para comenzar en una semana. La primera ministra Theresa May esperaba entrar en negociaciones desde una posición de autoridad, después de pedir a los electores que respaldaran su plan de un Brexit "duro" que cedería el acceso fluido al mercado único a cambio de reducir la inmigración y poner fin a la jurisdicción de los tribunales europeos. El electorado británico le ha negado ese mandato. May continuará débilmente su camino como primera ministra sólo si logra llegar a un acuerdo con el derechista Partido Unionista Democrático (DUP, por sus siglas en inglés) de Irlanda del Norte.

Esta es una situación peligrosamente inestable en la que el riesgo de que Gran Bretaña abandone la UE sin un acuerdo ha aumentado considerablemente. May había alineado a muchos líderes europeos al aliarse con los euroescépticos de su país mientras insistía en demandas poco realistas en Bruselas. Ahora, su capacidad para obtener la aprobación del parlamento para un acuerdo relacionado con el Brexit está en duda.

Sin embargo, esta es también una oportunidad para deshacerse de la rígida interpretación de May acerca de los resultados del referendo y encontrar una forma de avanzar que sirva mejor al interés nacional y proteja la economía. Es el momento de celebrar un debate abierto, necesario ya desde hace mucho tiempo, sobre los compromisos que el Brexit conllevará, y de ser honestos con los votantes acerca de la realidad de la posición negociadora de Reino Unido.

Aunque los planes de Reino Unido para el Brexit son aún tentativos, no existe tal confusión sobre la posición negociadora de la UE. Para los 27 estados miembros restantes, la unidad es primordial. No habrá concesiones en cuanto a los principios fundacionales de la UE, y no habrá acceso al mercado único sin aceptar las condiciones habituales. No hay ningún deseo particular de castigar a Reino Unido por abandonar la UE, más bien un sentimiento de resignación y un deseo de seguir adelante con el negocio. Por encima de todo, hay una voluntad férrea para garantizar que Reino Unido pague sus facturas pendientes antes de salir.

Hasta la fecha, alentada por los euroescépticos de línea dura de su partido, May ha perseguido una especie de divorcio de la UE que antepone la soberanía al empleo y el crecimiento. Las elecciones generales de 2017 no eran sobre el Brexit per se, pero la impresionante participación de los jóvenes sugiere un rechazo a su visión restringida. Ésta es, pues, una ocasión para una reevaluación a fondo de lo que Reino Unido debería lograr en sus relaciones con la UE.

Es enormemente del interés británico permanecer en el mercado único y la unión aduanera. Eso significaría aceptar la jurisdicción continua del Tribunal Europeo de Justicia y el reglamento de la UE. Que así sea. Pero la cuestión más difícil es la de la inmigración.

La libre circulación de la mano de obra ha sido de mucho beneficio para Reino Unido. Sin embargo, desde la celebración del referendo, tanto la oposición laborista como los conservadores han llegado a considerar que los controles más estrictos sobre la inmigración de la UE son una necesidad política.

No obstante, hay una gran diferencia entre exigir alguna forma de salvaguardia contra un aumento incontrolable de la inmigración y la insistencia de May en una meta numérica arbitraria que sólo puede lograrse mediante una ofensiva contra todos los migrantes, sean estudiantes o sean recolectores de fresas. Algunos Gobiernos de la Unión Europea quizá sí reciban con agrado el tipo de restricciones que ayudarían a Reino Unido a aceptar los términos con la libre circulación de la mano de obra.

Tras las elecciones, ha habido signos alentadores de que los previamente atemorizados políticos y líderes empresariales están expresándose a favor de un enfoque más pragmático hacia el Brexit. "Ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo" es un eslogan vacío. Es el momento de un debate sensato con la debida atención a la generación de empleos y al crecimiento económico.

Temer evita crisis de mandato en Brasil pero aún enfrenta obstáculos



Lo primero que ven los viajeros al aterrizar en el aeropuerto de Brasilia son gigantescos carteles publicitarios para la serie televisiva estadounidense "House of Cards", cuyo personaje principal es un operador político llamado Frank Underwood.

Uno de los carteles muestra una cita de Underwood: “Hay un error que casi todos cometen: escoger el dinero sobre el poder”.

Sin embargo, en una capital que ha visto mucha intriga política en este año, al menos un político ha demostrado que no necesita lecciones de Hollywood sobre el maquiavelismo: el presidente Michel Temer.

El viernes pasado, el líder brasileño sobrevivió un juicio en la corte electoral de Brasil, una de las pruebas más críticas que ha enfrentado desde que asumió su cargo el año pasado tras la destitución de Dilma Rousseff, la expresidenta de izquierda.

La decisión de la corte, conocida como el Tribunal Supremo Electoral (TSE), se trataba de un caso de larga data que comenzó antes de la destitución que acusó a la campaña de 2014 de Rousseff de haber utilizado fondos ilegales. Si la corte hubiera decidido a favor del caso, Temer, quien se había postulado como su vicepresidente, hubiera sido destituido de su cargo. Sin embargo, la corte, que cuenta con siete jueces, dictaminó 4-3 que no tenía suficiente evidencia para anular la fórmula Rousseff-Temer.

“Es un gran alivio para el Presidente y le dará la oportunidad de planificar sus siguientes pasos”, dijo Thiago de Aragão, director de Arko Advice, la consultoría de estrategia política.

Sin embargo, Temer aún enfrenta una investigación potencialmente devastadora y (según los analistas) una batalla para mantener su gobierno de coalición y el ímpetu de su ambicioso programa de reformas diseñado para ayudar a rescatar la economía más grande de América Latina de la peor recesión en su historia.

El mes pasado salió a la luz una grabación que presuntamente muestra al Presidente discutiendo sobornos con Joesley Batista, el multimillonario exdirector del gigante cárnico JBS.

Como parte de una negociación de cargos con ejecutivos de esa empresa, la policía filmó al congresista Rodrigo Loures, uno de los antiguos asesores especiales de Temer, recibiendo una maleta llena de dinero de la compañía. Se ha especulado que Loures, quien está encarcelado, podría acceder a una negociación de cargos a cambio de una sentencia reducida. Temer ha negado todos los alegatos.

Los analistas también han pronosticado que la oficina del fiscal general podría presentar cargos contra Temer en la Suprema Corte, pero con la constitución de Brasil, un presidente en ejercicio no puede ser enjuiciado si la denuncia no es aprobada por dos tercios de la Cámara de Diputados.

Este posibilidad destaca la importancia para Temer de mantener su coalición en el congreso. La ruptura potencial más seria podría surgir del PSDB (el partido pronegocios que es el socio principal de su partido gobernante PMDB en la coalición) cuyos miembros están cada vez más nerviosos con respecto a las acusaciones en contra de Temer. “El PSDB siente que ha perdido demasiado capital político al apoyar a Temer y que no ha recibido nada a cambio”, dijo Carlos Melo, analista político de Insper, una universidad de negocios en São Paulo.

Para los inversores, el factor más importante es qué le va a suceder al programa de reformas de Temer, lo cual incluye su propuesta para reformar el insostenible sistema de pensiones del país. “Necesitamos impulsar la reforma de las pensiones”, dijo Arthur Maia, un aliado de Temer y relator del proyecto de ley en la cámara baja. “Brasil necesita estas reformas independientemente de quién sea el presidente”, añadió.

Aunque la decisión del TSE ha dado un respiro al presidente, Temer va a necesitar todas sus habilidades estilo "House of Cards" para sobrevivir, aseveran los analistas.

La decisión ya ha tenido un impacto. La mayoría de los jueces, incluyendo dos nombrados recientemente por Temer, decidieron ignorar evidencia clave de una investigación de corrupción política de Petrobras, la compañía petrolera estatal, y de Odebrecht, uno de sus contratistas.

En un ámbito político tan cargado, esto podría agriar la opinión pública. “La crisis de legitimidad que ha devastado nuestro sistema político aparentemente se ha extendido al sistema judicial”, escribió Oscar Vilhena Vieira, un abogado, en una columna en el periódico, Folha de Sao Paulo.

Pero hasta sus enemigos políticos admiten que hay pocos que conocen Brasilia como Temer. El político de 76 años de edad ha sido el presidente de la cámara baja de congreso tres veces.

“La coalición gobernante no ha abandonado a Temer porque no tienen a otro político que tenga su capacidad para articular una estrategia en el congreso”, dijo la senadora Gleisi Hoffmann, líder nacional del opositor Partido de los Trabajadores (PT) en el senado.

Wall Street sigue ignorando el riesgo “trumpiano”



Washington y Wall Street no pueden ambos estar en lo cierto. Por un lado, el futuro del orden internacional liberal pende de un hilo. Donald Trump es impredecible, con una baja aprobación récord en esta etapa de su presidencia al compararla con la de cualquier otra. Washington y el mundo están aterrados. Por otro lado, Wall Street sólo ve cielos azules por delante. Los índices bursátiles estadounidenses siguen alcanzando récords máximos.

El último pico se dio el viernes pasado, justo un día después de que Trump retirara a Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático. El abismo entre los inversionistas y los políticos suele ser amplio. Pero esto está yendo demasiado lejos.

Hace unas semanas, las altas valoraciones de Wall Street tenían más sentido intuitivo. En aquel momento (antes de la decisión de Trump de despedir a James Comey, el director del FBI) los mercados estaban contando con una “trumpinflación”. Las perspectivas de un estímulo de recorte fiscal aún parecían razonables. Durante este último mes, sin embargo, las posibilidades de que alguna propuesta sea aprobada en el Capitolio estadounidense han disminuido y continúan deteriorándose. Se suponía que esta semana se lanzaría el programa de infraestructura de Trump, pero el plan que el Presidente está promocionando (que con 20 mil millones de dólares al año no se acerca remotamente al billón prometido) será ahogado por la audiencia ante el Congreso de Comey.

Sin embargo, los mercados de valores continúan sin dar importancia a los eventos recientes. Habiendo apostado en los aspectos positivos de Trump, Wall Street está ignorando las alarmas globales. ¿Cuál de ellos está en lo cierto?

En defensa de Wall Street, se necesita un cataclismo político para alterar los fundamentos a corto plazo de una economía. Incluso en tales casos, el impacto rara vez perdura. Durante las audiencias de juicio político de Bill Clinton en 1999, el Dow Jones continuó subiendo. Pillar a un presidente en una aventura sexual con una pasante de la Casa Blanca no fue rival para la revolución de Internet. La crisis del Watergate a principios de la década de 1970 fue sólo un débil contribuyente a la crisis petrolera que sacudió los mercados mundiales. Además, los mercados de valores de hoy tienen otras razones para sentirse optimistas. El crecimiento de la eurozona está finalmente aumentando. Las ganancias corporativas de Estados Unidos son sólidas. Las perspectivas para un retiro suave de la era del dinero fácil lucen bien en ambos lados del Atlántico.

Sin embargo, los mercados están ignorando los riesgos que Trump representa para el orden mundial. En contraste con los escándalos de los presidentes Nixon y Clinton, la amenaza planteada por Trump tiene poco que ver con su posible destitución. Si su campaña coludió con Rusia es un asunto secundario. Los riesgos se derivan de la hostilidad de Trump hacia el orden mundial que Estados Unidos construyó. Su imprevisibilidad empeora con el paso del tiempo. Sin poder contar con los bienes públicos mundiales que Estados Unidos ha suministrado durante los últimos 70 años, todo podría cambiar.

¿Qué sucedería si Trump saca a Estados Unidos de la Organización Mundial del Comercio (OMC)? ¿Cómo reaccionaría Trump si Rusia decidiera incursionar en uno de los países bálticos? ¿Y qué pasaría en caso de un choque en el Mar de China Meridional?

Cada uno de estos "espectros" puede ser poco probable. Ninguno es extravagante. Sin embargo, para los mercados es difícil establecer precios que reflejen el creciente riesgo de que uno aparezca durante el mandato de Trump. Si el mundo de hecho se encuentra ante un momento potencial como el de 1914, cuando el antiguo orden pudiera repentinamente desintegrarse, es difícil comprender cómo los inversores se asegurarían contra él. “¿Cómo te proteges contra el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria?”, preguntó Douglas Rediker, un exdirector estadounidense del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Una cosa es establecer un precio del riesgo geopolítico, pero es totalmente diferente poner valor a la incertidumbre radical”. El peligro es que Trump convierta la incertidumbre radical en riesgos específicos a medida que pase el tiempo. El riesgo más grande es la amenaza a la estabilidad transatlántica. La brecha entre Trump y la canciller alemana Angela Merkel es probable que aumente. Merkel necesita ser reelegida y Trump está resentido por los sermones europeos. El resultado es una Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) debilitada. La tentación de Vladímir Putin de poner a prueba la determinación de la OTAN es mayor que nunca. El presidente Xi Jinping de China quiere mantener las cosas estables hasta que se haya asegurado otros cinco años como presidente en septiembre. Después de eso, China será más libre de poner a prueba la determinación de Estados Unidos en su "vecindario".

Además está Medio Oriente. Trump, al parecer, apoya la ruptura de los vínculos con Qatar liderada por Arabia Saudita, aunque Doha acoge a miles de soldados estadounidenses.

¿Quién se atreve a predecir adónde conducirá eso? Ésa es también la pregunta más amplia. Después de haber sostenido la estabilidad global durante décadas, Estados Unidos bajo el mandato de Trump se está convirtiendo en un generador neto de inestabilidad. ¿Cómo te proteges de un Estados Unidos impredecible? Tradicionalmente, el mejor indicador de riesgo geopolítico es el precio del petróleo. En este momento los precios del petróleo son bajos. Sin embargo, adoptar una posición a largo plazo basándose en el petróleo parece ser una débil protección contra el incalculable riesgo que plantea el Sr. Trump.

martes, 13 de junio de 2017

Conozca a los presidentes de América Latina con mayor y menor sueldo

Según un artículo publicado por la BBC, en el que se hizo una comparación de los sueldos de los primeros mandatarios de América Latina, entre los presidentes que más ganan se encuentran los siguientes:
El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, es el mejor pagado con US$14.900 al mes , según el gobierno de Guatemala (guatemala.gob.gt/) gana 50 veces el salario mínimo de su país.

En segundo lugar se encuentra Michelle Bachelet, presidenta de Chile con un salario de US$14.900 mensuales, le sigue Enrique Peña Nieto; presidente Mexicano, con un ingreso de US$13.750.

Dentro de esta lista se encuentran otros mandatarios cuyos sueldos osilan entre US$10.000 y US$5.000.

Entre los mandatarios que ganan menos se encuentra el presidente Evo Morales con un sueldo que aumentó de US$3.109 a US$3.327, aumento que se dió tras el incremento salarial del 2017. Daniel Ortega, presidente de Nicaragua gana US$3.200, según la regulación salarial de los funcionarios públicos del país.

Según un estudio realizado por la Universidad de La Sabana, Colombia tiene uno de los salarios más bajos de toda Latinoamérica con US$253.

"Por países, ocupamos el cuarto lugar por concepto del salario mínimo más bajo de Latinoamérica; sólo estamos por encima de Brasil (US$212), México (US$134) y Nicaragua (US$122)", dijo en la presentación del informe su autora, Ana María Olaya, directora del Programa de Economía y Finanzas de la Universidad de La Sabana.

"Aún estamos muy lejos de Panamá (US$744), Costa Rica (US$512), Argentina (US$504) y Guatemala (US$393) que tienen los mejores salarios mínimos de la región".

El Banco Central Uruguayo emitirá sus primeros billetes de plástico

El Banco Central del Uruguay (BCU) emitirá y pondrá en circulación sus primeros billetes de plástico con motivo de la celebración este año de su cincuentenario, confirmaron hoy a Efe fuentes de la institución.

Se difundirán hasta diez millones de unidades del billete de cincuenta pesos uruguayos (casi 1,80 dólares) elaborados en polímero.

Según matizó un portavoz de la banca, en estos momentos se está elaborando la "etapa de diseño" y aún no se sabe cuándo empezará la circulación de la moneda por el país austral.

"La ocasión del cincuentenario del Banco Central del Uruguay es propicia para realizar la primera emisión de billetes en polímero en el país", reza el directorio de resolución del BCU.

El documento también anota que las cualidades de esta nueva moneda son que será más "resistente" y "más amigables con el medioambiente".

lunes, 12 de junio de 2017

Brasil sale de la recesión después de una abundante cosecha de soya



Andres Schipani y Joe Leahy

La economía brasileña salió de la peor recesión de su historia en el primer trimestre de este año, pero los analistas advierten que la inestabilidad política significa que la mayor economía de América Latina aún no ha salido de la crisis.

Los datos oficiales del jueves de la semana pasada mostraron que la economía creció un 1 por ciento en comparación con el trimestre anterior. Esto marcó el primer crecimiento intertrimestral en Brasil tras ocho trimestres consecutivos de contracción, y fue impulsado por el sector agrícola (principalmente una abundante cosecha de soya), que creció un 13,4 por ciento. Subrayando los obstáculos que aún enfrenta la economía brasileña, el producto interno bruto continuó contrayéndose sobre una base interanual: 0,4 por ciento en el primer trimestre.

"Hay un crecimiento marginal, algo que no había sucedido en un tiempo", dijo Silvio Campos Neto, economista principal de la consultoría Tendências.

La tasa de crecimiento fue ligeramente mayor de lo que esperaba el Gobierno y será utilizada por el asediado presidente Michel Temer para intentar reforzar su apoyo.

Bajo la presión de un escándalo de corrupción en el que fue grabado presuntamente hablando de sobornos, está tratando de basar su legitimidad en la capacidad de su Gobierno para rescatar la economía brasileña de la peor recesión de su historia.

"Ya pasamos lo peor", añadió Antonio Domínguez, director gerente regional de Maersk Line. "Pero Brasil aún tiene un largo camino que recorrer antes de que regrese a los niveles de comercio previos a la crisis".

Él señala que las importaciones y exportaciones brasileñas en el primer trimestre de 2017 son 21 por ciento inferiores a los volúmenes del mismo trimestre de 2015. Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, advierte también que Brasil no se encuentra todavía fuera de peligro. "Esto no es un indicador claro de que hemos iniciado una vigorosa recuperación económica. Las cifras del primer trimestre fueron impulsados por una abundante cosecha que alcanzó niveles récord. Probablemente habrá cierta regresión en el segundo trimestre".

Además, las cifras del período no toman en cuenta el escándalo de corrupción que está enfrentando Temer. Los mercados de capitales y de divisas de Brasil se han recuperado tras un choque inicial provocado por las revelaciones de que el expresidente de JBS, la compañía empacadora de carne, grabó en secreto a Temer presuntamente hablando de sobornos.

Temer ha negado las acusaciones y ha hecho caso omiso a los llamamientos generalizados a su renuncia. A comienzos de esta semana, dijo en São Paulo que "llegaremos al final de 2018 con la casa en orden", pero el escándalo está enturbiando las esperanzas de una recuperación económica en ciernes.

"Los resultados del primer trimestre son lecturas de antes de estos acontecimientos políticos", dice Campos Neto, y agrega que el escándalo "podría dificultar la recuperación económica".

En medio de los rumores de que Temer pudiera ser destituido, lo cual descarrilaría las importantes reformas, los inversionistas han expresado preocupaciones sobre si su acosado gobierno de centro-derecha ahora sería capaz de lograr que el congreso apruebe una impopular reforma del generoso sistema de pensiones de Brasil. Esto se considera clave para solucionar un déficit presupuestario del 9,2 por ciento del PIB.

"La esperada recuperación económica podría estancarse, y, en el peor de los casos, incluso podríamos sufrir una recesión secundaria, especialmente si la actual incertidumbre y la inestabilidad política aumentan y/o persisten por un período prolongado", explicó Ramos.

El miércoles de la semana pasada, el banco central de Brasil redujo la tasa de interés de referencia en un punto porcentual hasta el 10,25 por ciento, después de que la inflación anual se redujo casi a su nivel mínimo en 10 años del 4,08 por ciento. Sin embargo, el comité de política monetaria del banco también llamó la atención sobre "los altos niveles de incertidumbre" de Brasil, señalando que sería "adecuado" adoptar un ritmo más lento de los recortes.

martes, 6 de junio de 2017

El Presupuesto según Trump

En un contexto de creciente polarización en el análisis económico, entre oficialistas y neoliberales, uno llega a dudar si las variables y los instrumentos de la política económica, por sí mismos, tienen un sesgo ideológico, es decir si hay variables de izquierda o derecha o si la política de control del gasto es por definición neoliberal y la de expansión fiscal es siempre de izquierda.

Esta delimitación es menos clara en lo que se entendía por populismo, puesto que ahora resulta que hay un populismo conservador (Trump) y un populismo revolucionario (Maduro), así como hay nacionalistas proteccionistas de derecha, como el de Donald, y también propugnadores del libre comercio de vertiente socialista como China.

La respuesta ante esta confusión ideológica es que todo depende del contexto en que determinado instrumento se utilice y a quien beneficie en última instancia. Este criterio aparece con más claridad en el caso del Presupuesto Fiscal, donde se puede determinar si el recorte de los impuestos beneficia al grupo de ingresos altos o bajos y a qué sectores perjudica el recorte de los gastos sociales, en salud por ejemplo.

En el caso del Presupuesto de Trump para el año fiscal 2018 de los EEUU, se tendría que identificar a quienes beneficia "el mayor recorte de impuestos de la historia”, así como a quiénes afectan los recortes del gasto público. Así tenemos sus recortes en atención médica (800 mil millones de dólares), el recorte de los gastos en cupones por alimentos, es decir el programa Meals on Wheels que provee con alimentos nutritivos a más de 2.4 millones de personas mayores, la eliminación de fondos para LIHEAH, un programa que ayuda a las personas de bajos recursos y personas mayores a pagar sus cuentas de electricidad. Adicionalmente, están los recortes de más de siete mil millones de dólares para la educación universitaria, incluyendo la eliminación de 500 millones de dólares del programa de trabajo para universitarios. En vivienda elimina el programa de Inversiones Asociadas (HOME), que permitía la construcción o rehabilitación de viviendas en zonas pobres.

La novedad del año es la reducción de 2.500 millones de dólares, un 31% en el presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) y en varias partidas relacionadas con el cambio climático.

Como contraparte a la reducción, los aumentos presupuestarios se dan en un 9% al Departamento de Defensa, equivalente a 52 mil millones de dólares, y en un 7% al Departamento de Seguridad Nacional, equivalente a 2.800 millones de dólares, cumpliendo de esta forma la prioridad que se le da a los cañones, en desmedro de la mantequilla, como se estilizaba ejemplificar en las clases de introducción a la economía.

El plan titulado A New Foundation For American Greatness (Una nueva base para la grandeza de Estados Unidos) asume para los próximos diez años un crecimiento promedio anual del 2,9%, casi el doble del 1,6% alcanzado en 2016 y un ritmo de crecimiento no registrado desde el 2015, hace diez años como se observa en el gráfico. En lo que va del presente siglo XXI, el crecimiento promedio del PIB anual fue de 1,9% y el pronóstico de la Reserva Federal para los próximos años era de alrededor de 1,8%.

Pero lo curioso es que el plan de Trump pronostica un aumento adicional de 2 billones de dólares (2 mil millones gringos) en los ingresos federales en los próximos 10 años, lo que muchos expertos consideran "irreal”, los cuales serían derivados del crecimiento económico y que serviría para reducir el déficit fiscal pero también para ayudar a financiar la reforma fiscal. Esto sería una doble contabilidad según el blog del exsecretario del Tesoro, Larry Summers, calificándolo como "el error de contabilidad más flagrante en un presupuesto presidencial en casi 40 años”, un error lógico ni siquiera de un estudiante de introducción a la economía.

Los presupuestos totales para 2018-2026, estiman un déficit fiscal promedio de 1,5% del PIB, que significaría reducir a más de la mitad el déficit fiscal registrado en 2016, que fue de 3,2%, e incluso proyectan lograr un superávit de 0,1% del PIB para el 2027.

Parece que la discusión en el Congreso será interesante porque no será entre demócratas y republicanos, sino entre los que entienden de economía y los que apoyan a Trump.

*El autor es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.