viernes, 29 de diciembre de 2017

UE fracasa y queda incierto futuro trato con Mercosur

En la Unión Europea (UE) se resisten los acuerdos comerciales con Latinoamérica. En plena euforia librecambista, como contrapeso al proteccionismo de Donald Trump, Europa quiso aprovechar el vacío estadounidense para acelerar todos los tratados de libre comercio que tenía en la recámara.

Los responsables comunitarios fijaron el 31 de diciembre como fecha límite para sellar los de Japón, México y Mercosur. El primero se ha concretado. El segundo se cerrará probablemente en los próximos meses. El tercero tiene un futuro incierto.

Mercosur reúne todas las condiciones para comerciar sin trabas con Europa. Sus 260 millones de consumidores (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) convierten a este bloque en el quinto mercado más grande del mundo, según datos de la Comisión Europea.

Los vínculos culturales son estrechos y la asociación sureña nunca ha suscrito un acuerdo comercial con otro socio. Inaugurar esos intercambios favorables otorgaría una enorme ventaja a las empresas de la UE.

El diálogo, pese a todo, resulta tortuoso. Bruselas y el bloque del sur llevan casi 20 años —con sonoras interrupciones— discutiendo sobre cómo intercambiar bienes y servicios. El buen arranque de este último intento, iniciado en 2016, infundió esperanzas de lograrlo antes de concluir el año. Las partes pecaron de optimistas. No se concretó.

AVANCES

“Hemos avanzado, pero aún tenemos que hacer inventario. Vemos el final de este proceso”, expresó, a modo de esperanza, la Comisaria Europea de Comercio, Cecilia Malmström, a mediados de diciembre. Negociadores y políticos se reunieron esos días en Buenos Aires y la oportunidad de acuerdo parecía estar sobre la mesa. Como en tantas ocasiones, desde 1999, no se consiguió. Pese a todo, Bruselas insiste en que nunca han visto tan cerca la meta.

Las discrepancias son sensibles. Por el lado europeo, Francia e Irlanda presionan para limitar la cuota de exportaciones. El acuerdo no contempla el libre comercio absoluto, que es muy competitivo en los países del Mercosur.

Bajo la bandera de la Europa que protege, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha suscitado este debate en las reuniones de jefes de Estado y de Gobierno de la UE en dos ocasiones, desde que ganó las elecciones. Aunque finalmente no llegó a pedir una revisión del mandato de negociación, estos recelos franceses han pausado el proceso. Macron trata de presentarlo como un intento de acortar los excesos de la globalización, que tanto rentabilizó su rival Marine Le Pen, en Francia.

PRODUCTOS

Por el lado latinoamericano, las negociaciones se centran más en los servicios. Bruselas está dispuesta a aumentar la cuota de ganado vacuno del Mercosur, por encima de las 70.000 toneladas al año que incluyó en su última oferta, pero sólo a cambio de lo que más interesa a los países comunitarios: acceso a los servicios y a las contrataciones públicas en Latinoamérica. Hay más de 60.000 compañías que podrían beneficiarse de esa mayor apertura. Pero ahí es donde el Mercosur tiene dificultades para ceder.

La gran incógnita es si las diferencias podrán salvarse en los próximos meses. La Comisión Europea sabe que el margen para concluir el tratado es estrecho. Brasil celebra elecciones el año próximo y pronto no podrá comprometerse ya a nada. En la mente de los negociadores figura el mes de marzo, como línea roja imaginaria para este pacto. De momento, no hay rondas negociadoras entre la UE y el Mercosur en el calendario.

La UE defiende con ardor las bondades del comercio como generador de riqueza. El mensaje queda sintetizado en un dato: cada 1.000 millones de exportaciones permiten mantener 14.000 puestos de trabajo. Más allá de las implicaciones económicas, fracasar con Mercosur supondría volver a teñir el debate comercial de lecturas políticas.

Tras el abandono del ambicioso pacto con Estados Unidos —impracticable con Trump en el poder— y las enormes dificultades para sacar adelante el marco con Canadá, en algunos parlamentos de la UE y Mercosur se configura como el próximo reto del libre cambio en el viejo continente. (Tomado de El País, de España).

sábado, 23 de diciembre de 2017

Brasil y Argentina revertirán recesión económica este año

Argentina y Brasil abandonarán el siguiente año los números rojos de su crecimiento económico, después de casi dos años situaciones

económicas y hasta recesivas, señalaron organismos multilaterales.

Sin embargo, se estima la reanudación de la expansión de las actividades productivas en ambos países, lo que beneficiaría a Bolivia, porque requerirían el esperado aumento en su demanda de gas natural. Al menos, dos altas autoridades económicas del Gobierno manifestaron optimismo sobre este tema.

Una evaluación de la gestión 2017 y las posibles proyecciones para el siguiente año, fueron dadas a conocer por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), las que apuntan inclusive a una disminución del déficit comercial.

PERSPECTIVAS

El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Mario Guillen, y el presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Pablo Ramos, coincidieron, por separado, que las economías de Brasil y Argentina van mejorar el próximo año y los volúmenes que entre ambos compran "un poco más de 40 millones de metros cúbicos- puede que aumenten, así como el precio del petróleo.

Ambas economías registraron en 2016 cifras negativas de crecimiento, Argentina -2,2% y Brasil -3,6%, pero en 2017 se mostró una leve recuperación, 2,9% y 0,9%, respectivamente, señaló el presidente del IBCE, Reinaldo Díaz.

BALANZA COMERCIAL

Al respecto, el gerente de la entidad privada, Gary Rodríguez, señaló que la brecha comercial negativa del país se redujo en parte, aunque en el presente año también habrá también déficit, debido a mayores importaciones de bienes de capital e intermedios, principalmente.

El ministro Guillén dijo que las importaciones no son malas en sí, porque gran parte son bienes de capital, maquinaría entre otros; mientras tanto el déficit comercial se mantiene por tercer año consecutivo.

IBCE

Sin embargo, el IBCE alertó que el déficit comercial podría aproximarse a su máximo histórico en la presente gestión, ya que de enero a octubre la brecha alcanzó a $us 971 millones, en tanto que en similar período del 2016 fue de $us 824 millones, es decir, 18 por ciento mayor.

Entre enero a octubre de este año, las ventas totales (exportaciones) del país alcanzaron a los $us 6.604 millones, mientras que las importaciones llegaron a $us 7.574 millones. Al respecto, Rodríguez estimó que las exportaciones cerrarán con un poco más de $us 7.500 millones y las compras orillarán $us 8.000 millones.

TRES AÑOS

A partir de 2015 el país registró creciente déficit comercial, debido a la baja del precio del petróleo, que afectó a los precios del gas que vende a Brasil y Argentina, a esto se sumó el bajo dinamismo económico que registraron ambos países. La Cepal en su último informe dijo que la contracción de la economía boliviana comenzó a sentirse en el segundo semestre de 2013.

DATOS

De acuerdo a datos del IBCE, el 2015 se registró el déficit de $us 855 millones, el 2016 de $us 1.287 y en la presente gestión la cifra alcanza, hasta el momento, a $us 971 millones, de enero a octubre.

Hidrocarburos, industria manufacturera, minerales así como la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca bajaron los volúmenes de venta; en casos, los efectos negativos los sintieron la agricultura y las manufacturas.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Venezuela entra en default parcial por no pago de más de 2.200 millones de dólares


Venezuela y su petrolera PDVSA entraron en default parcial por retrasos en el pago de bonos por 2.211 millones de dólares, según las agencias Standard & Poors y Fitch, lo que amenaza con desencadenar el incumplimiento de su abultada deuda externa.

S&P declaró el default "selectivo" de Venezuela por el impago de 200 millones de dólares de los bonos soberanos 2019 y 2024. Mientras, Fitch colocó a PDVSA en "default restringido" por el retraso en sus títulos con vencimientos el 2 de noviembre y el 27 de octubre, por 1.169 millones de dólares (capital e intereses) y 842 millones de dólares (capital), recibidos hasta con una semana de retraso.

Con reservas internacionales de 9.681 millones de dólares, Venezuela debe pagar en lo que resta del año unos 1.470 millones de dólares y en 2018 más de 8.000 millones.

La rebaja de las calificaciones ocurrió horas después de una reunión el lunes entre el gobierno y acreedores, a quienes no ofreció un plan concreto para renegociar la deuda soberana y de PDVSA, de unos 150.000 millones de dólares en total.

Aunque los acreedores salieron decepcionados de la cita, que duró 25 minutos, el Gobierno la consideró un "rotundo éxito" para el refinanciamiento de la deuda.

El vicepresidente Tareck El Aissami, principal negociador, anunció la creación de mesas técnicas para "evaluar propuestas" en próximos encuentros -sin fecha-, y responsabilizó al Gobierno de Donald Trump de provocar los problema de atraso por las sanciones financieras que impuso a Venezuela.

El presidente Nicolás Maduro anunció el 2 de noviembre que buscaría "refinanciar y reestructurar" la deuda, aduciendo una "persecución financiera" liderada por Washington. El domingo dijo que "el default nunca llegará a Venezuela".

"El anuncio de reestructuración generó más incertidumbre que certeza en los mercados y la reunión más preguntas que respuestas, así que Venezuela se acerca a un default formal a medida que se deciden técnicamente los retrasos de pagos", dijo a AFP el analista Diego-Moya Ocampos, del IHS Markit. Según el Gobierno, acudieron a la cita inversionistas locales y de América y Europa; pero otras fuentes dijeron que varios extranjeros no fueron, pues Estados Unidos sancionó a El Aissami, prohibiendo a sus ciudadanos tratar con él. Tanto Fitch como S&P advirtieron que las sanciones dificultarán una negociación.

Evaluación en Nueva York

Un incumplimiento puede declararse por el Gobierno, los grandes acreedores o las agencias calificadoras.
En Nueva York, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que agrupa a tenedores de deuda, evitó un voto inmediato sobre si hubo un cese de pagos por el atraso de los 1.169 millones del bono PDVSA 2017, y continuará el análisis el jueves.
Una evaluación negativa de ISDA accionaría el pago de los seguros CDS (Credit Default Swaps).

Caracas no ha aclarado si pagó otra cuota vencida el viernes, de 81 millones de intereses del bono PDVSA 2027.
"Muy probablemente podríamos considerar cualquier reestructuración venezolana como un intercambio de deuda en apuros y equivalente al default dada la liquidez externa altamente restringida", indicó S&P.

Evo sale en defensa de maduro
El presidente Evo Morales expresó su deseo de que los países de Europa no apliquen castigos contra Venezuela porque, según dijo, hacerlo sería un error ya que en la nación caribeña no hay una dictadura.
"Esperamos que algunos países de Europa no se equivoquen en tratar de castigar a Venezuela", dijo el mandatario, al expresar su solidaridad con su homólogo y aliado venezolano, Nicolás Maduro.
El lunes, los ministros de Exteriores de la Unión Europea reunidos en Bruselas acordaron imponer sanciones a Venezuela, como un embargo de armas y un veto a material que pueda utilizarse para la "represión interna".
"Afirmar y decir que eso es dictadura, no entiendo. (Dicen) que Venezuela es una amenaza para la paz y la seguridad mundial. ¿Cómo un pequeño país puede ser amenaza para la paz y la seguridad mundial?", insistió en cuestionar el gobernante.

Rusia da un respiro a Venezuela, estrangulada por la deuda

Este miércoles se firmó un acuerdo que reestructura un crédito ruso de casi 3.000 millones de dólares otorgado en 2011. Más allá de este acuerdo Rusia no ha recibido otro pedido de Venezuela


Venezuela firmó este miércoles un acuerdo para reestructurar su deuda con Rusia, uno de sus principales acreedores, un alivio que no lo sacará del atolladero a este país estrangulado por la deuda y bajo default parcial.

Asfixiada por la caída del precio del petróleo y las sanciones estadounidenses, Venezuela asegura ser un "buen pagador", pero las malas noticias se suceden en un país cuya población está sometida ya a la escasez de alimentos y medicinas a falta de dinero para importarlos.

Una delegación venezolana dirigida por el ministro de Economía y Finanzas Simón Zerpa firmó este miércoles un acuerdo que reestructura un crédito ruso de casi 3.000 millones de dólares otorgado en 2011 para comprar armamento ruso, indicó una fuente diplomática a la AFP.

Los detalles de este acuerdo se darán a conocer en una rueda de prensa del ministro venezolano en Moscú. Rusia adelantó en octubre que consistiría en postergar parte de los vencimientos.

Más allá de esta operación, el gobierno ruso "no ha recibido ninguna petición" de ayuda adicional de parte de Venezuela, según el portavoz del Kremlin Dimitri Peskov. El acuerdo firmado en Moscú solo permite ganar tiempo porque de todos modos "la cuestión de la deuda venezolana no puede resolverse de ninguna manera", dijo Anton Tabakh, economista de la agencia de calificación RAEX.

La reestructuración de esa deuda es una gota de agua en el endeudamiento de Venezuela, que alcanza los 150.000 millones de dólares. La deuda venezolana con Rusia incluye 6.000 millones de dólares pagados por adelantado por la petrolera semipública Rosneft a la venezolana PDVSA.

En el caso de China, su principal acreedor, los expertos estiman que las sumas ascienden a varias decenas de millones de dólares. Según el ministerio chino de Relaciones Exteriores, "el gobierno y el pueblo venezolano tienen la capacidad de gestionar de forma apropiada sus propios asuntos, incluido su problema de deuda".

'Nos tiene sin cuidado'

El lunes y el martes, las agencias de calificación S&P Global Ratings y Fitch declararon consecutivamente a Venezuela en default parcial, tras constatar que el gobierno había incumplido varios vencimientos al término del período de gracia de 30 días.

Las dos agencias adoptaron una decisión similar en relación al grupo petrolero estatal PDVSA, por haber demorado una semana en pagar dos vencimientos por un monto de 2.000 millones de dólares.

"Somos buenos pagadores a pesar de lo que digan las calificadores de riesgo, el Departamento del Tesoro, la Unión Europea y Donald Trump", afirmó el martes el ministro de Comunicación de Venezuela Jorge Rodríguez.

"Nos tiene sin cuidado, vamos a pagar en común acuerdo con los tenedores de los bonos", agregó. Aparte del gesto de Rusia con su aliado sudamericano, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que agrupa a tenedores de deuda, decidió aplazar hasta el jueves el análisis de si hubo cesación de pagos, con el fin de "obtener informaciones claras sobre el calendario de pagos efectuados".

El anuncio de default parcial podría preceder a un default general, es decir una situación en la que Venezuela se encontraría en una incapacidad total de pagar sus deudas. En un intento por impedirlo, el presidente Maduro había convocado el lunes en Caracas a los acreedores internacionales para renegociar la deuda. La reunión, de apenas 25 minutos, concluyó sin acuerdo.

Con reservas internacionales de 9.681 millones de dólares, Venezuela debe pagar en lo que resta del año unos 1.470 millones de dólares y en 2018 más de 8.000 millones.

Según S&P y Fitch, las sanciones del gobierno estadounidense, que prohíbe a sus ciudadanos y bancos aceptar cualquier acuerdo con las autoridades venezolanas, complicará y alargará las discusiones con los acreedores.

Según Venezuela, 70% de sus acreedores son estadounidenses o canadienses. Venezuela corre el riesgo de quedarse fuera de los mercados al igual que PDVSA y de enfrentarse a demandas judiciales, con la posible incautación de activos venezolanos en el extranjero.




lunes, 13 de noviembre de 2017

Venezuela, al borde del default, negocia su deuda



Venezuela celebrará este lunes una reunión crucial con acreedores en Caracas para discutir su plan de renegociación de la deuda externa, al tiempo que tenedores de bonos analizarán en Nueva York el retraso de sus pagos, entre fuertes temores de un default.

El presidente Nicolás Maduro aseguró que Venezuela "nunca" se declarará en default, al renovar a los tenedores su invitación al encuentro a las 18H00 GMT para renegociar la deuda del país y su petrolera PDVSA, de unos 150.000 millones de dólares.

"Han jugado a que Venezuela se declare en default ¡Nunca! El default nunca llegará a Venezuela. Nuestra estrategia es renegociar y refinanciar toda la deuda", afirmó el domingo.

Analistas auguran poco éxito a la cita, pues las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela prohíben a sus inversionistas negociar deuda venezolana. Un 70% de los tenedores de bonos son estadounidenses y canadienses.

Además, Maduro nombró como principales negociadores al vicepresidente Tareck El Aissami y al ministro de Finanzas Simón Zerpa, a quienes Estados Unidos sancionó y prohibió a sus ciudadanos tratar con ellos.

En Nueva York, el comité de la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que reúne a tenedores de deuda, evaluará a las 17H00 GMT el retraso del pago de 1.161 millones de dólares del bono 2017 de PVDSA, que el gobierno dice ya transfirió aunque los acreedores no lo habían recibido el viernes.

Un incumplimiento puede ser declarado por las agencias de calificación, por el gobierno o por los grandes acreedores, por ello una evaluación negativa de la ISDA desencadenaría un default y el pago de los seguros CDS (Credit Default Swaps).

Apuesta por China y Rusia

Las agencias Fitch, Standard and Poor's y Moody's rebajaron la calificación de la deuda ante la posibilidad de que el país con las mayores reservas petroleras del mundo caiga en cesación de pago en el corto plazo.

El presidente las acusó de ser agencias "politizadas" que forman parte de una "guerra financiera" comandada por Estados Unidos.

Los expertos coinciden en que Venezuela, con una economía devastada y reservas internacionales de solo 9.700 millones de dólares, terminará en default, aunque divergen sobre cuándo lo hará.

El viernes vencieron 81 millones de intereses del bono PDVSA 2027, aún sin anuncio oficial de pago, y este lunes Venezuela debe pagar otros 200 millones en rendimientos.

En lo que resta del año debe cancelar al menos 1.470 millones de dólares y para 2018 tiene obligaciones por más de 8.000 millones de dólares.

En estas dificultades, Maduro anunció avances en renegociaciones con sus aliados: las gestiones con China -al que se adeuda unos 28.000 millones- "marchan perfecto", y esta semana se firmará un acuerdo que reestructura 3.000 millones de los 8.000 millones de deuda con Rusia.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Macri: “EEUU no debería dejarse ganar con China”


El presidente de Argentina, Mauricio Macri, advirtió ayer en Nueva York que Estados Unidos no debería permitir que China ocupe su lugar en América Latina como principal socio en la región.

"Creo que este es nuestro momento, y no sería muy inteligente que EEUU, que ha sido el socio principal de América Latina por tantos años, dejara ese lugar a China, a Japón o a otras regiones", lanzó Macri durante un acto en el segundo día de su visita a Nueva York.

El presidente recordó que en los últimos años China ha sido "muy agresivo" con sus inversiones en Argentina, para a renglón seguido ironizar que el gigante asiático requirió de "mucha valentía" para "prestarle plata" al anterior Gobierno de Cristina Fernández.

Aseguró que la relación con Estados Unidos es "muy buena", pero admitió que ahora el principal "desafío" sigue siendo el comercio y las exportaciones de carne y de biodiésel.

lunes, 9 de octubre de 2017

El fin del excepcionalismo alemán



Durante el último año, mientras el huracán del populismo político sacudía Occidente, Alemania permaneció como una isla de calma. Estados Unidos eligió a Donald Trump; Reino Unido se abalanzó hacia el Brexit; François Hollande era tan impopular que ni se postuló para la reelección en Francia. Por el contrario, Angela Merkel, serenamente, se presentó para un cuarto mandato como canciller de Alemania. Entre las grandes naciones occidentales, sólo Alemania parecía tener un liderazgo fuerte y estable.

Las elecciones de este fin de semana aseguran efectivamente a Merkel otro mandato. La otra noticia, menos reconfortante, es que Alemania ha perdido su inmunidad contra el iracundo populismo. Eso tiene graves implicaciones para la capacidad de la Canciller alemana de desempeñar el rol de "líder del mundo occidental", un cargo que muchos le otorgaron tras la elección de Trump.

La gran noticia de la elección alemana es claramente el ascenso de la derecha nacionalista, que a través de Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán), obtuvo más del 13 por ciento de los votos, convirtiéndose en el tercer bloque más grande del parlamento con más de 90 diputados. Sigmar Gabriel, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, ha argumentado que con el partido AfD en el Parlamento "habrá verdaderos nazis en el Reichstag alemán por primera vez desde el final de la segunda guerra mundial". La mayoría de los analistas no van tan lejos, pero otros políticos de extrema derecha en Europa ciertamente consideran a AfD como un partido hermano. Marine Le Pen, líder del Frente Nacional de Francia, se apresuró a felicitar al partido alemán por su éxito electoral.

El surgimiento de la AfD es parte de una mayor contracción del centro político. Los principales partidos centristas (los partidarios demócrata-cristianos de la Canciller y los socialdemócratas de centro-izquierda) obtuvieron los peores resultados desde 1949. El partido de extrema izquierda, Die Linke, obtuvo un poco más del 9 por ciento de los votos, por lo que más de uno de cada cinco alemanes votaron por partidos populistas y antisistema.

Ese nivel de apoyo populista sigue siendo inferior a la proporción sustancial de votantes (cerca del 50 por ciento en cada caso) que eligió a Trump, optó por el Brexit y apoyó a candidatos de extrema derecha o de extrema izquierda en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, pero la fuerte demostración de los populistas, y en particular la AfD, pone fin a la esperanza de que, dada su historia, Alemania es inmune al extremismo. Por el contrario, muchos analistas alemanes fueron sacudidos por la subyacente corriente de furia antisistema revelada por la campaña electoral. En muchos de sus mítines, los discursos de Merkel fueron ahogados por zumbidos y silbidos, algo nuevo en la política alemana.

Con el paso del tiempo, la AfD se ha vuelto cada vez más radical. El grupo surgió originalmente como un "partido de profesores" de intelectuales conservadores enojados por la participación de Alemania en rescates de la eurozona. Pero la crisis de refugiados de 2015, en la que más de un millón de solicitantes de asilo, en su mayoría musulmanes, entraron en Alemania dio a la AfD la oportunidad de replantearse como un partido antiinmigración.

Más recientemente, la AfD comenzó a jugar con el material más incendiario de la política alemana: la historia nazi del país. Alexander Gauland, colíder del partido, ha dicho que los alemanes tienen el derecho de estar orgullosos de sus soldados en ambas guerras mundiales. En correos electrónicos filtrados, Alice Weidel, la otra candidata principal de la AfD, llamó al Gobierno alemán "títere de los poderes victoriosos de la segunda guerra mundial".

La presencia de un partido nacionalista de derecha en el Bundestag cambiará el tono de la política alemana. También podría complicar la forma en que Alemania interactúa con el resto de Europa, presionando al Gobierno a tomar posturas más nacionalistas.

Alemania ya tiene relaciones muy difíciles con Turquía y Polonia. Recep Tayyip Erdogan, presidente turco, ha acusado al Gobierno alemán de "prácticas nazis" por bloquear las manifestaciones políticas turcas en suelo alemán. El Ministro de Relaciones Exteriores de Polonia ha sugerido que Alemania debe pagar a su país hasta un billón de dólares en reparaciones por la segunda guerra mundial. Hacer oídos sordos a los insultos del extranjero se hará más difícil con un bloque nacionalista en el parlamento exigiendo que el Gobierno defienda Alemania. Esto también plantea el peligro de que las relaciones entre las naciones europeas adquieran un tono cada vez más áspero.

Las esperanzas de una integración europea más profunda para contrarrestar la marea nacionalista y mejorar el funcionamiento de la UE también pueden quedar suspendidas. El Gobierno francés esperaba que, tras su reelección, Merkel tomaría pasos más audaces hacia la integración de la eurozona. El nuevo panorama político en Alemania hará más difícil que Merkel pueda responder positivamente a las propuestas francesas.

El aumento del populismo resalta el hecho de que muchos trabajadores alemanes sienten que sus niveles de vida han sido afectados, lo que hace más difícil defender el caso por la generosidad hacia el sur de Europa. La necesidad de incorporar a los Free Democrats (FDP) en una nueva coalición gobernante también hará que las concesiones a Francia sean difíciles. El FDP, que alguna vez fue campeón de la integración europea, es ahora un partido fuertemente euroescéptico.

Un cuarto mandato es un triunfo personal para Merkel, pero ha pagado un precio caro por sus políticas sobre refugiados y el euro. Alemania ahora se parece más a un país occidental "normal". Y eso, irónicamente, no es una razón para celebrar.