miércoles, 6 de julio de 2016

El Brexit no es solución

El referendo que se llevó a cabo en el Reino Unido, el jueves 23 de junio pasado, ha dado un resultado en favor de su salida de la Unión Europea (UE) con un 52% de los votos contra un 48% que votó por su permanencia. Este resultado sacudió negativamente a la economía y a los mercados financieros mundiales, preanunciado, con ello, que este hecho es negativamente trascendental.

Aunque numéricamente el resultado es claro, políticamente es muy negativo, ya que señala que ese gran país está dividido en dos bloques completamente opuestos con relación a algo fundamental, el futuro. Unos que lo ven promisorio fuera de la UE y otros lo contrario.

Hay que destacar que el Reino Unido ocupa el quinto lugar en la producción mundial; el segundo, si nos referimos sólo a la Unión Europea, con una participación del 17 por ciento de la producción. El Reino Unido ocupa un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y que está constituido por cinco países con esta misma categoría.

Lo señalado se complica aún más si recordamos que el Reino Unido está conformado por cuatro Estados y que son: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, donde los resultados electorales fueron dispares. En dos se impuso la preferencia por la salida y en los otros dos lo contrario.

En Inglaterra y en Gales ganó la opción de la salida. En cambio, tanto en Escocia como en Irlanda del Norte el resultado fue distinto.

El hecho es más grave si se toma en cuenta que hace dos años Escocia llevó a cabo un referendo para mantenerse en el Reino Unido, el cual salió favorable, pero hoy esto puede cambiar, porque se han alzado voces que quieren que se vuelva a realizar.

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