jueves, 25 de febrero de 2016

La bolsa china se hunde a más de un 6% arrastrada por la falta de liquidez



La bolsa de Shanghai cerró este jueves (25 de febrero) con una pérdida de 6,41%, arrastrada por la preocupación persistente sobre la ralentización de la economía china y la falta de liquidez.

El índice compuesto se dejó 187,65 puntos y concluyó en 2.789,66 unidades, precisamente la víspera de una reunión de los ministros de Finanzas del G20 en esta misma ciudad.

Por su lado, el índice compuesto de la bolsa de Shenzhen perdió 7,34%.

"La economía no ha mostrado señales de estabilización, y las políticas siguen sucediéndose la una a la otra", comentó el analista Zhang Gang, de Central China Securities.

Los analistas estiman además que las plazas financieras están acusando una falta de liquidez. El banco central chino inyectó 340.000 millones de yuanes (unos 52.000 millones de dólares) en los mercados este jueves para atajar el problema.

Victoria condicional de Argentina contra los fondos de cobertura 'holdout'

Después de obtener una victoria en un tribunal de Nueva York en su batalla de una década contra un grupo de fondos de cobertura estadounidenses, la atención ahora se centra en el congreso de Argentina.

El juez Thomas Griesa dijo el viernes de la semana pasada que iba a levantar un polémico bloqueo financiero que impide a Argentina acceder a los mercados internacionales de capital.

El dictamen se ofreció bajo la condición de que Argentina derogue las leyes que le prohíben hacer pagos a los acreedores "holdout", que rechazaron las reestructuraciones de deuda después del impago de 2001 por la cantidad de 100 mil millones de dólares, y que posteriormente les reembolse en su totalidad a aquellos acreedores "holdout" que lleguen a un acuerdo con Buenos Aires antes de que acabe febrero.

La orden judicial se instauró después de que los acreedores "holdout", encabezados por Elliott Management del multimillonario estadounidense Paul Singer, obtuvieron una victoria legal en 2012, en la cual Griesa ordenó a Argentina pagarles en su totalidad al mismo tiempo que a los tenedores de deuda reestructurada.

La negativa a pagar a los acreedores no aceptantes por parte de la expresidenta Cristina Fernández ocasionó en 2014 el octavo impago en la historia de Argentina.

Sin embargo, la victoria de Mauricio Macri, favorable al mercado, en las elecciones presidenciales de noviembre pasado, provocó un cambio radical en el enfoque de Argentina, y a principios de este mes hizo una oferta de pago de 6,5 mil millones a los acreedores "holdout", que demandan 9 mil millones.

Aunque Griesa actualmente carece de competencia para levantar la orden judicial inmediatamente debido a una apelación pendiente, la orden indicativa dejó claro cómo procederá cuando sea competente.

Macri, de centroderecha, quien tiene como propósito atraer la muy necesaria inversión extranjera, ahora debe convencer al congreso de Argentina de revocar las leyes que actualmente impiden los pagos a los acreedores "holdout" conforme a lo solicitado por el juez.

El congreso probablemente apoye a Macri, según Juan Germano, analista político, aunque puede haber un proceso de negociación algo agitado. "Estamos en vías de solucionar este conflicto", dijo.

"Esto es muy importante para Argentina. Despeja el camino para solucionar los problemas que estamos intentando resolver", dijo Daniel Marx, exsecretario de finanzas. Esto permitirá a Argentina regresar a la escena internacional después de un largo período de aislamiento, dijo, y, al mismo tiempo, permite al país pedir préstamos con tasas de interés más bajas y financiar la transición económica que está en marcha después de una década de políticas populistas e intervencionistas.

Nicolás Dujovne, economista, explicó que la capacidad de Argentina para solicitar nuevamente préstamos al extranjero ayudaría en su batalla para reducir una inflación de aproximadamente 30 por ciento, la cual muchos analistas consideran el mayor desafío que enfrenta Macri conforme comienzan las delicadas negociaciones salariales con los sindicatos.

Mientras que el anterior gobierno recurrió a la impresión de dinero para financiar un abultado déficit fiscal, lo cual solamente alimentó la inflación, una solución a la saga de los acreedores "holdout" permitiría al Gobierno emitir deuda externa.

Aunque la eliminación de la orden judicial le pondría fin al impago argentino de 2014 y le permitiría reanudar el pago a los tenedores de deuda reestructurada, no garantizaría el fin de la disputa con los acreedores "holdout", pues estos podrían apelar la decisión del juez.

Si Argentina logra revocar la legislación, según solicitó el juez, y procede a pagarles a los acreedores "holdout" que acepten un acuerdo, un levantamiento de la orden judicial debilitaría el apalancamiento de los acreedores "holdout" en las negociaciones.

Sin embargo, podrían apelar la medida, desencadenando potencialmente una renovada batalla legal que podría hacer que lo que se ha denominado el "juicio del siglo" por deuda soberana se prolongue aún más si no se alcanza un acuerdo rápido.

Moody's rebaja nota de Brasil a categoría especulativa

La calificadora de riesgo financiero Moody’s rebajó ayer la calificación de deuda soberana de Brasil dos peldaños, a la categoría especulativa, y se convirtió así en la última de las grandes agencias en quitarle el sello de buen pagador al gigante en recesión.

Moody’s redujo la nota crediticia a Ba2 desde Baa3, con perspectiva negativa, lo que implica que podría haber nuevos cortes.

La agencia justificó la medida en las "perspectivas de un mayor deterioro en las métricas de la deuda en un ambiente de bajo crecimiento, donde probablemente la deuda pública supere el 80% del PIB en los próximos tres años”, según un comunicado.

También cita el desafiante escenario político en el país, que al igual que durante todo el 2015 dificulta la aplicación de reformas y el ordenamiento fiscal en una economía que según analistas de mercado retrocedió un fuerte 3,8% en 2015. El Gobierno espera una contracción de la economía de 2,9% en 2016, mientras proyecciones privadas pronostican una caída de 3,4%.

De confirmarse las proyecciones, Brasil viviría su primer bienio recesivo desde 1930-31.

"La rebaja a Ba2 pretende capturar el deterioro actual, mientras que el panorama negativo incluye los riesgos de un mayor deterioro en el perfil crediticio de Brasil, producto de choques macroeconómicos, una mayor disfuncionalidad política o la necesidad de sostener entidades públicas”, añadió Moody’s.

Las calificadoras Standard & Poor’s y Fitch ya habían retirado a Brasil el preciado grado de inversión el año pasado.

martes, 23 de febrero de 2016

Crecimiento global estancado


RECORTE PARA 2017

Para 2017, la organización vuelve a recortar tres décimas la expansión económica de todo el planeta y deja el avance esperado del PIB en un 3.3%, todo como parte de la rebaja de previsiones generalizada.

El crecimiento económico global en 2016 se estancará en torno al 3%, con una ralentización en muchos países emergentes y una modesta recuperación en los avanzados, al tiempo que caen las materias primas, el comercio, los salarios y los precios, en una coyuntura de inestabilidad financiera.

Es la principal conclusión que se desprende de la revisión intermedia del informe semestral de Perspectivas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, y que lleva a la OCDE a pedir una respuesta colectiva para "fortalecer la demanda" porque "las políticas monetarias por sí solas" no funcionarán.

La OCDE también recomienda revitalizar las reformas estructurales, que a ojos de la organización pasan por un momento de relajación, y por alejarse de las políticas fiscales contractivas presentes en la mayoría de las economías avanzadas, con reducciones del gasto público y/o aumento de la presión fiscal.

"Las recetas varían según el país, especialmente cuando se refieren a las políticas estructurales", precisó la OCDE, que estima que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) global en 2016 avanzará un 3%, es decir, la misma cifra que en 2015 y tres décimas menos que en sus estimaciones de noviembre.

Para 2017, la organización vuelve a recortar tres décimas la expansión económica de todo el planeta y deja el avance esperado del PIB en un 3.3%.

"La rebaja en las previsiones es generalizada y refleja un amplio abanico de datos decepcionantes del cuarto trimestre de 2015 y la reciente debilidad y volatilidad de los mercados financieros globales", apuntó la OCDE.

Esa organización no desglosa el conjunto de perspectivas para sus 34 Estados miembros, sino que se limita a esbozar las tendencias en sus mayores economías.

EEUU CRECERÁ A UN 2% EN 2016
Así, Estados Unidos crecerá en 2016 un 2% (-0.5 puntos respecto de las anteriores perspectivas) mientras que lo hará un 2.2% en 2017 (-0.2), y Japón se fortalecerá un 0.8% en 2016 (-0.2) y un 0.6% en 2017 (-0.1).

El Producto Interno Bruto del conjunto de la Unión Europea (UE) se incrementará en 2016 un 1.4%, es decir, por debajo del 1.5% registrado al cierre de 2015 y 0.4 puntos menos que en la estimación previa de la OCDE. En 2017, la eurozona verá crecer su PIB un 1.7%, tres décimas menos de los proyectado anteriormente.

"La lenta recuperación en la zona euro es un factor importante que arrastra la economía global y vuelve a Europa vulnerable ante las sacudidas globales", dice la OCDE.

Al mismo tiempo, aplaude las medidas no convencionales de compra de deuda del Banco Central Europeo (BCE) y critica –sin nombrarlos– que algunos países estén siendo demasiado lentos al aplicar reformas estructurales.

LAS GRANDES ECONOMÍAS DE EUROPA SERÁN AFECTADAS
La OCDE ofrece datos de tres de sus principales economías que comparten la moneda europea común y recorta las expectativas de crecimiento de todas ellas.
Tras crecer un 1.4% en 2015, Alemania limitará su expansión al 1.3% en 2016 y al 1.7% en 2017 (un recorte de 0.5 y de 0.3 puntos porcentuales, respectivamente).

Francia, con un avance del PIB del 1.1% en 2015, crecerá un 1.2% en 2016 y un 1.5% en 2017, una décima menos en cada uno de los ejercicios respecto a la estimación precedente.

Italia, cuya economía creció un 0.6% en el pasado ejercicio, incrementará su PIB un 1% en 2015 y un 1.4% en 2017 (una rebaja de 0.4 en el primer caso pero inalterado en el segundo año).

La OCDE fija también en el Reino Unido, miembro de la UE que no participa en la zona euro, previsiones que se recortan tres décimas tanto en 2016 (hasta el 2.1%) como en 2017 (2%).

Las grandes economías emergentes también pierden algo de fuelle, especialmente Brasil, cuyo PIB ya se contrajo en 2015 un 3.8%.

En el presente año, la mayor economía latinoamericana caerá un 4% según la OCDE, que le resta 2,8 puntos porcentuales de crecimiento estimado. En 2017 Brasil registrará un crecimiento plano, tras perder 1,8 puntos de crecimiento que le otorgaban las estimaciones previas de la OCDE.

China y la India se comportarán mejor, cree la organización, que no trastoca las proyecciones para el primero (6.5% en 2016 y 6.2% en 2017) y que cree que Nueva Delhi logrará en 2016 mejores datos de lo esperado (7.4%, una décima más) y casi idénticos en 2017 (7.3%, una décima menos).

Los analistas de la OCDE muestran su preocupación por el mal desempeño del comercio internacional. Según sus cálculos, el avance real de los intercambios apenas llegó al 2%, un crecimiento sólo superior al registrado tras la Gran Recesión, en 2009, y tras los atentados del 11-S, en 2001. Y lo relacionan con la caída de la demanda desde China (con especial impacto en los precios de las materias primas, como el petróleo) y otras economías emergentes.

La caída del petróleo y los estímulos monetarios, que la OCDE insta a prolongar, "apoyan la recuperación en las economías avanzadas", pero advierte el organismo que preside el mexicano José Ángel Gurría, que esto sólo permite sostener un crecimiento bajo a medio plazo, "caracterizado por baja demanda, baja inversión, baja inflación, y una evolución insatisfactoria del mercado laboral y un débil crecimiento de la productividad".

"En este contexto, las deseadas mejoras en las condiciones de vida y en la distribución de la renta son poco probables", prosigue la OCDE, "para acelerar el crecimiento económico global se necesita una recuperación de la inversión privada y el aumento de los salarios".

lunes, 22 de febrero de 2016

Gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) Las economías ‘más miserables’ del mundo...



La Agencia de Noticias Bloomberg publicó su Índice Global de Miseria 2016, con la inflación y el desempleo como factores de medición. Entre 63 países, Venezuela, Argentina y Brasil están en el Top 10 del ranking de ‘Las economías más miserables del mundo’, una pena por su gente (Infobae.com, 7/02/2016).

Semejante noticia me recordó cómo Bolivia -durante la UDP en los años 80- igual fue una ‘economía desdichada’ por la hiperinflación y el desempleo derivados de un cúmulo de políticas públicas desacertadas que nunca quiera Dios que se repitan.

La inflación a quien más castiga es a la gente pobre y de ingresos fijos, y en Venezuela el pronóstico para el 2016 es que llegue al 270%, muy complicado para un país que lo importa todo y que -dependiendo un 95% sus exportaciones del petróleo, con un precio tan bajo- sufre una crisis sin salida.

Su sector agroproductivo e industrial fue liquidado, derivando en una crisis alimentaria dada la baja producción de comestibles por el control de precios que la desincentiva, el alto costo de insumos para producirlos y la inseguridad jurídica.

Argentina también sufre inflación previéndose un 25% para el 2016, y en Brasil el problema es la cesantía -se perdió más de un millón de empleos el 2015- por la peor crisis en 15 años que ocasionó el cierre de casi 100.000 empresas y comercios.

Gran parte del éxito de las políticas tiene que ver con las expectativas de la gente, en especial de quienes invierten y producen bienes y servicios para el mercado interno y para exportar creando riqueza y empleo, haciendo crecer el PIB y aportando a la soberanía alimentaria.
La inversión favorece con ingresos al trabajador y su familia, y con impuestos y divisas al Estado, de ahí que invertir es bueno y mucho más si se trata de negocios económicamente viables, ambientalmente sostenibles y socialmente responsables, como alienta el IBCE.
El expresidente del BCB Armando Méndez lo dijo -y yo lo corroboro- que el empresario privado debe ser visto como un “servidor social” pues, partiendo de su interés de producir una ganancia en pago a su creatividad, el riesgo que asume y su capacidad para generar riqueza satisface las necesidades de la sociedad creando empleos e ingresos para los ciudadanos y el Estado.

Para su buen ejercicio, hay instituciones que fiscalizan el cumplimiento de las normas que hacen a la actividad empresarial, pero cuando su labor sobrepasa lo racional y se torna asfixiante contra quienes operan dentro de la legalidad se dan reclamos por exceso de presión impositiva, abuso de autoridad, multas desmedidas, falta de profesionalismo, clausuras indebidas, etc., poniéndose en entredicho el sistema regulatorio (EL DEBER, 7/02/2016).

Dada la preocupación de muchos dirigentes y empresarios escribo hoy sobre el tema sin querer faltar el respeto a nadie. Nací en este país, vivo en este país y sueño con un mejor país para mis hijos y todos los bolivianos, por lo que prefiero pensar que el exceso de responsabilidad en el funcionario público es lo que está haciendo “la vida a cuadritos” a los empresarios.

Celebro que el presidente Evo Morales y el vicepresidente Alvaro García Linera hayan manifestado su preocupación por la excesiva rigidez en el cumplimiento de la ley por parte de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Empresas (AEMP) y el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) quienes seguramente en el deseo de hacer bien su trabajo y cumplir metas de recaudación, puede que recauden más hoy pero provoquen que bajen los aportantes el día de mañana.

Frente a una posible crisis, hacer muy rígida la fiscalización del SIN, AEMP, MTEPS, ANB, etc., solo la agudizaría. ¿Por qué no pensar más bien en bajar la presión tributaria, facilitar al contribuyente el cumplir con sus obligaciones y -por qué no- en una regularización voluntaria para resolver las dificultades, en vez de exponer a la quiebra a empresas y que miles de familias pierdan sus ingresos?

El resultado directo del cierre o la informalidad de empresas sería la pérdida de empleos de calidad y recaudaciones para el Estado. Puede afectar los programas sociales y provocar un malestar en la población, lo que se debe evitar pues con el descontento viene la inestabilidad, manifestaciones, huelgas, paros, etc., y nadie gana.

Finalmente, una campaña de concienciación para cumplir con el Código
de Comercio, la Ley del Trabajo, el Código Civil, etc., ayudaría a que quienes trabajan sin entenderlo -las Mipymes, por ejemplo- lo puedan hacer. Entonces habrá más empresas formales, más contribuyentes y más empleos dignos

Pekín activa la alarma China se enfrenta a un problema: la deuda

El aumento récord de los préstamos de la banca china en enero activó las alarmas ante lo que algunos expertos consideran una "burbuja ” del crédito y puso de relieve la dependencia del endeudamiento de la segunda economía mundial.

De este modo, los bancos chinos establecieron el mes pasado su máximo registro histórico de créditos al emitir nuevos préstamos valorados en 345.000 millones de dólares, multiplicando por cuatro los 82.200 millones de
dólares de diciembre, anunció esta semana la Comisión Reguladora de la Banca.

Hay consenso entre los analistas en que el fuerte impulso que experimentaron los nuevos préstamos en enero puede estimular el ralentizado crecimiento económico de China a corto plazo, pero también en que a la larga puede, por cierto, incrementar los riesgos de impago.

Las tres grandes agencias mundiales de calificación Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch, lanzaron advertencias en las últimas semanas sobre el peligro que supone dejar para más adelante una reducción del endeudamiento de la economía china.

"El alto y creciente grado de endeudamiento en la economía es una importante vulnerabilidad estructural”, destaca el director de la división de deuda soberana en Asia Pacífico de la agencia de calificación Fitch, Andrew Colquhoun.
Este analista explica que los datos de enero tienden a ser "ruidosos” por el efecto estacional del Año Nuevo chino, pero que en este caso se han visto favorecidos por la relajación de las políticas del banco central para apoyar el crecimiento. (EFE)

sábado, 20 de febrero de 2016

Un acuerdo razonable para concluir la saga de la deuda de Argentina

Sólo 14 años después de que Argentina cayó en lo que en ese momento era el mayor impago de deuda soberana de la historia, la perspectiva de una resolución para los tenedores de bonos se encuentra, quizás, cercana.

El Gobierno de Mauricio Macri, presidente de Argentina desde diciembre, ha ofrecido alrededor de 6,5 mil millones de dólares para resolver las demandas de 9 mil millones de los inversionistas "holdout" quienes se negaron a participar en las reestructuraciones anteriores en 2005 y 2010.

La oferta, que representa un “recorte” de aproximadamente el 25 por ciento, es más generosa que las depreciaciones anteriores. Esto refleja la fuerte posición jurídica de los acreedores "holdout", quienes han obtenido decisiones judiciales de los tribunales de Nueva York que en efecto impiden el acceso de Argentina a los mercados mundiales de capital hasta que reciban su pago.

Aunque debe ser irritante pagar un rescate, el Gobierno de Macri tiene razón en hacer la oferta. Aún no está claro cuántos de los acreedores "holdout" (y en especial la combativa Elliott Management) aceptarán los términos actuales o algo que se les asemeje. Si insisten en el pago total o en una depreciación mucho más pequeña, la posición de Macri se volverá más difícil y su decisión más precisamente equilibrada.

El hecho de que Argentina haya llegado a este punto refleja el fallo de un juez de Nueva York basado en cláusulas "pari passu” (con igual fuerza) en los bonos soberanos que fue creativo, casi excéntrico. Ese fallo y el alcance extraterritorial de las leyes estadounidenses han impedido que en efecto Argentina tenga acceso a préstamos en los mercados mundiales de capital.

Ciertamente, Buenos Aires, incluso si paga su deuda atrasada, no debe estar muy ansiosa de empezar a acumular deuda nuevamente. Pero normalizar su posición en el sistema financiero internacional es un gran paso en su viaje de regreso a la cordura económica.

Aunque las tribulaciones de Argentina con los acreedores "holdout" no son nuevas, hay más en juego en el episodio actual que casi en cualquier otro momento de los últimos 14 años. Desde que Macri ocupó la presidencia, Argentina ha tenido quizás el más admirable episodio de política económica sensata desde la unificación de la República en 1853.

En poco tiempo, su Gobierno ha eliminado los controles de capital, permitiendo que el peso argentino se devalúe en alrededor de un 30 por ciento, y restaurado la independencia de los politizados banco central y agencia nacional de estadísticas. Valientemente también ha dado los primeros pasos en el desmantelamiento de los subsidios de energía caros y mal orientados que contribuyen a un déficit fiscal que el año pasado alcanzó casi el 8 por ciento del producto interno bruto.

Por el momento, y a pesar del dolor causado por estas medidas, el Gobierno de Macri sigue siendo popular. Pero no puede haber duda alguna de que reembolsarles en su totalidad a los acreedores "holdout", quienes le han exigido rescate a Buenos Aires durante más de una década, sería muy costoso tanto política como económicamente. Los inversionistas externos también se preguntarían, con razón, por qué los desafiantes tenedores de bonos con recursos financieros y legales superiores deben recibir mayores reembolsos que aquellos que han cooperado desde el principio.

Por primera vez desde el impago de la deuda en 2001, Argentina tiene un Gobierno sensato con el que esos inversionistas "no aceptantes" pueden negociar. De hecho, los tribunales estadounidenses que les entregaron un arma tan poderosa lo hicieron teniendo en cuenta, en parte, la irracionalidad de las anteriores administraciones argentinas. Esos tenedores de bonos (y los tribunales que los respaldan) deberían reconocer el cambio de enfoque de Buenos Aires, y llegar a un acuerdo en torno a la oferta actual.

La política económica argentina del pasado ha ido desde lo arrogante hasta lo cómico. Pero eso no justifica que Argentina se mantenga secuestrada (especialmente en un momento en que un nuevo Gobierno quiere poner la política económica sobre una base sólida y legítima). Macri tiene razón en hacer esta oferta. Los acreedores "no aceptantes" deberían aceptarla.